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jueves, mayo 23, 2024
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No nos rendiremos nunca

Por Harold Feeney
Comandante US Navy (Retired)

La fecha gloriosa del 17 de abril de 1961, quedó grabada en las páginas de oro de la historia de Cuba, invasión a playa Girón donde cubanos dieron su vida y se enfrentaron a otros que hoy se arrepienten de haber defendido la dictadura sangrienta de Castro

Me parece imposible que tantos años han pasado desde que se arriesgaron la vida mis amigos de la Brigada 2506 en el noble esfuerzo para liberar su patria de una dictadura comunista. Me pongo triste pensando a los que perdieron la vida, especialmente porque fue la resulta de una decisión hecha por un Presidente que no estaba en buena condición mental debido a las inyecciones de medicina muy fuerte en su columna vertebral para quitarle el terrible dolor que sufría.

Estoy seguro de que nunca habría hecho la decisión de anular el vuelo de los aviones de la Brigada en el último momento, que habrían demolido los últimos cinco aviones militares de Castro, que estaban a veinte minutos de la playa donde iban a llegar los buques de la Brigada. El segundo error es imposible comprender:

Debía haber anulado la invasión porque la Brigada no tenía ninguna manera de protegerse de un ataque aéreo. No tenían ninguna arma anti-aérea ni otra manera de protegerse. Oficiales de la Brigada habían preguntado por qué no tenían protección aérea, y les dijeron que no la necesitaban porque el enemigo no tendría aviones, que iban a ser destruidos por aviones militares de la Brigada unas horas antes de la invasión.

La decisión de dejar la Brigada llegar a la playa designada sin protección aérea costó la vida de muchos soldados de la Brigada. Los aviones militares de Castro han podido destruir los buques que llevaban las municiones y los paquetes de comida para los soldados de la invasión. Muchos murieron en la playa y más allá. No podían luchar sin municiones y tenían que buscar protección dentro del campo interior. Casi todos fueron capturados y metidos en prisiones de Castro.

Por supuesto, el presidente Kennedy había recibido ideas mal concebidas acerca de la situación. Por ejemplo, el Embajador Adlai Stevenson (que no sabía nada de los planes) dijo al Presidente que “había rumores” de que el gobierno americano tenía algo que ver en el primer ataque de los aviones piloteados por cubanos en auxilio que destruyó todos los aviones de Castro con la excepción de cinco. Stevenson le rogó al Presidente Kennedy que cancelara el segundo vuelo que hubiera destruido los cinco aviones militares que quedaban, así eliminando la necesidad de protección aérea. El aceptar este consejo y los de Dean Rusk y Bobby Kennedy, cons-tituyó la traición. El Almirante Arleigh Burke, Jefe de Operaciones Navales, dijo más tarde que “dejando la Brigada proceder con la invasión sin la protección aérea prometida equivalía mandarlos a la muerte o a la captura”, exactamente lo que sucedió.

No puedo menos que sentirme abochornado por lo que hizo el Presidente Kennedy, abandonando el proyecto y así condenando al pueblo cubano a más de cinco décadas de esclavitud bajo el cruel y opresivo comunista Fidel Castro. ¿Y qué hay que hacer ahora?

Creo que los Estados Unidos todavía tienen la obligación moral de apoyar a los disidentes, los cubanos en el exilio y grupos anti-castristas dentro de Cuba. Este apoyo debería prestarse en dos formas… abierto y clandestino.

¿Clandestino? ¿Por qué no? Para acabar con los comunistas en Afganistán y en otros países, hemos apoyado a los disidentes clandestinamente. Por supuesto, ahora Cuba no tiene la misma importancia de la era Fría”, pero la obligación moral de ayudar a los cubanos a deshacerse de los dictadores Stalinistas todavía existe. La traición de la Brigada en 1961 fue la causa de una tragedia… la continuación de una dictadura que ha oprimido al pueblo por más de 50 años.

En vez de apoyar a los cubanos en el exilio que anhelan ver la libertad de su país natal, el gobierno de los Estados Unidos ha arrestado y a veces encarcelado a cubanos en el exilio por el mero hecho de planear la colaboración con los disidentes en el esfuerzo de lograr la democracia en la isla.

Naturalmente, es necesario operar dentro de la ley, pero me pregunto si habrían arrestado a un iraquí que conspirara contra Saddam Hussein.

¡Lo dudo! Ya es hora de cumplir con nuestra obligación moral. Admiro tanto a todos los cubanos que nunca se han rendido en el esfuerzo para liberar la patria del régimen comunista iniciado por Fidel Castro.

Que el buen Dios los bendiga y los ayude. Este es mi oración ferviente.

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