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lunes, abril 22, 2024
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Mamá Antula, la nueva santa latina

María Antonia de Paz Figueroa, más conocida como Mamá Antula, fue la fundadora de la Casa de Ejercicios Espirituales de Buenos Aires en Silipica, Santiago del Estero. Mamá Antula se transformó en la primera argentina canonizada en la historia. En los albores de la patria decidió vestirse de varón y ser laica jesuita

El domingo 11 de febrero, el papa Francisco dio comienzo a la ceremonia de canonización.

Mamá Antula, nacida en 1730, fue una evangelizadora de las comunidades originarias junto con los miembros de la Compañía de Jesús, antes de su expulsión y es la primera argentina en alcanzar el estatus de santa por su labor religiosa.

La argentina ya fue beatificada en 2016 en Santiago del Estero, luego de que el papa Francisco autorizara la publicación de un milagro por la sanación de una religiosa. Ahora, Mamá Antula alcanzó el estatus de santa luego de la ceremonia del domingo en la basílica de San Pedro.

¿Quién fue Mamá Antula?

María Antonia de Paz y Figueroa, más conocida como Mama Antula, nació en 1730 en Villa Silípica, hoy provincia de Santiago del Estero. Perteneciente a una destacada familia, la beata comenzó su práctica religiosa al acercarse a los jesuitas.

La rebeldía le causó secuelas: la expulsaron de su casa. Se instaló en el beaterio de los jesuitas. Rechazó su apellido, renunció a la riqueza de su familia, adoptó el nombre de María Antonia de San José. “Siendo aún joven, pronto entró en contacto con la espiritualidad ignaciana. En 1745 vistió el hábito de ‘beata’ jesuita mediante la emisión de votos privados y comenzó a llevar vida comunitaria junto a otras consagradas. Bajo la dirección del padre jesuita Gaspar Juárez, se dedicó a la educación de los niños, al cuidado de los enfermos y al socorro de los pobres”, rescata un portal del Vaticano.

Durante su carrera religiosa, fue fundadora de la Casa de Ejercicios Espirituales de Buenos Aires en su pueblo natal.

En 1760, Mamá Antula, junto a un grupo de mujeres jóvenes, se dedicó a ejercer la caridad y colaborar con los jesuitas.

En 1767, tras la expulsión de los jesuitas del Virreinato y de España por decisión del rey Carlos III, la beata comenzó a viajar de ciudad en ciudad por el nordeste argentino promoviendo ejercicios espirituales.

Vestida con ropa de hombre, la argentina desafió las convenciones de la sociedad colonial y tuvo una influencia crucial.

En su misión, Mamá Antula recorrió a pie casi 5.000 kilómetros por el virreinato del Perú -compuesto por las actuales provincias de Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja y Córdoba-, y puso de moda los ejercicios espirituales ignacianos al construir la Santa Casa de Ejercicios. Además, sus tareas también incluían proteger a las mujeres sin hogar, así cómo también albergar a los niños abandonados, proveyéndoles alimento, vestimenta y bautizándolos con el apellido “San José”.

Antula falleció en 1799. Sus restos se encuentran en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de Buenos Aires.

La argentina ya fue beatificada en 2016 en Santiago del Estero, luego de que el Papa autorizara la publicación de un milagro por la sanación de una religiosa de las Hijas del Divino Salvador. Según la historia, la mujer afectada habría recuperado la salud en el año 1900 por intercesión de Mamá Antula.

¿Cuáles fueron los milagros de Mamá Antula?

El primer milagro atribuido a Mamá Antula, y del que se tiene registro, fue la curación de la hermana religiosa Vanina Rosa en 1905. Este primer hecho fue lo que le valió la beatificación en el año 2016.

Para que una persona sea beatificada y -posteriormente- canonizada por la Iglesia Católica, se lleva un proceso canónico establecido por normas y leyes de la iglesia. Luego de validar y certificar el milagro, la persona puede ser postulada para su beatificación.

Para recibir el estatus de santo, la Iglesia debe corroborar “otro milagro más”, para que la persona sea elegible para el proceso de canonización. En el caso de Mamá Antula, ese segundo milagro ocurrió hace 19 años en la provincia de Santa Fe, con la curación de un hombre que tuvo un accidente cerebrovascular.

El enfermo había quedado en un estado muy dificil por las lesiones que generó el ACV y, según los médicos, no se iba a poder curar. Pero los allegados al hombre le rezaron a María Antonia, quién habría producido el milagro de la curación.

La historia clínica del hombre fue enviada a Roma para ser evaluada y certificada como un nuevo milagro. Tras ocurrir esto, Mamá Antula pasó a estar habilitada para ser canonizada.

Es así que Antula se convirtió en la primera santa argentina canonizada por el Vaticano. Luego de varios días de actividades que la Iglesia Católica organizó en honor de la beata argentina, el proceso culminó el domingo 11 de febrero con una misa en la Basílica de San Pedro, que fue presidida por el papa Francisco y a la que asistió el presidente Javier Milei.

“Los primeros datos importantes que nos llamaron la atención fueron todas las manifestaciones de rebeldía de Mama Antula. En la época colonial, en la que la mujer estaba silenciada totalmente, decidió dejar una familia muy asentada económicamente para dedicarse al servicio de los más humildes e intentar plasmar los ejercicios espirituales de los jesuitas incluso después de que fueron desterrados de toda América en 1767”, describió Nunzia Locatelli, periodista, investigadora y escritora, ferviente devota de la historia y el legado de Mamá Antula. Con su colega Cintia Suárez firmaron cuatro libros sobre su vida.

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