fbpx
79.5 F
Houston
lunes, mayo 27, 2024
InicioEditorialDIEGO VELÁZQUEZ, EL FUNDADOR DE CUBA

DIEGO VELÁZQUEZ, EL FUNDADOR DE CUBA

Por Emilio Martínez Paula

Los datos que se han podido encontrar sobre Diego Velázquez de Cuéllar. Cuéllar lugar donde vino a este mundo en 1461, para morir en Santiago de Cuba 63 años después, larga vida para aquella época que el promedio era de treinta, ha permitido que algunos historiado-res afirmen que salvo el terrible castigo que ordenó aplicar al cacique Hatuey, Don Diego no fue tan malo o, por lo menos, pudo haber sido peor.

Ramiro Guerra opina que Don Diego Velázquez “manifestó un sincero deseo de evitar crueldades inútiles con los indios. En otro orden de cosas podemos apreciar que siempre mostró un vivo interés en fomentar la agricultura y la crianza de animales, introduciendo en la isla ganado vacuno, caballar, lanar y de cerda, aves domésticas, importando útiles de labranza, semillas para nuevos cultivos…el nombre de este hijo de Castilla, primer gobernador de Cuba, no aparece ante la historia rodeado del prestigio extraordinario de otros conquistadores y fundadores de pueblos.

“El juicio imparcial y sereno de la posteridad -continúa Ramiro Guerra-, debe reconocer la gloria imperecedera de haber implantado la civilización española en Cuba, echando firmemente, con procedimientos más humanos que los de sus contemporáneos, los cimientos de un pueblo nuevo, que no ha sido, por cierto, el que menos ha ilustrado el nombre de España en el Nuevo Mundo”.

Con todo respeto para Ramiro Guerra, luego del Descubrimiento y las Conquistas de México y Perú, poco queda que pueda causarnos sorpresas al contemplar una época que aún arrastraba pasajes tenebrosos del medioevo y el choque de dos mundos: la barbarie europea, con su mejor tecnología, armas de fuego, y corazas, caballos y cañones y la de los naturales, con sus sacrificios humanos. “Ambas barbaries” tenían puntos de coincidencias: el amor al oro y las riquezas. De paso, no olvidemos que la barbarie siempre ha sido exportada de Europa. Agregaremos algo más: para el español, para Hernán Cortés un hombre, siempre es un hombre. Aunque tenga mil defectos, sea ignorante o vicioso. A diferencia de otras conquistas, la española se caracteriza por la fusión de razas. Y no por falta de mujeres. Con la india durante la conquista. Con otras, sin importar su raza, blanca, negra o amarilla, crea los cimientos de una raza cósmica.

CUBA NO ES UNA ISLA

Es un archipiélago formado por más de 1600 islas, entre las que destacan Isla de Pinos y Turiguanó, la primera con 2199 kilómetros cuadrados y la otra no recuerdo ahora.

La mayor parte de la superficie es llana y con tres sistemas montañosos: Cordillera de los Órganos en Pinar del Río, Sierra del Escambray en el centro en la provincia de Las Villas y la Sierra Maestra en la región oriental con el Pico Turquino de unos 2005 metros. El río más importante es el Cauto, con unos 254. Hay unos 200 ríos más, pero de ellos solo 14 corren un curso superior a los 100 kilómetros.

No hay desiertos. Y casi toda la tierra es cultivable. El clima generoso, con 27 grados centígrados en agosto, el mes más caluroso, y 21 en enero, el más frío. Algunas veces una ola fría originada por un “Norte” hace que “chifle el momo”, como en una ocasión en 1914 que se llegó a 10 grados centígrados. En el aeropuerto internacional José Martí se han reportado temperaturas más frías, pero en raras ocasiones Ningún punto de la isla dista más de 50 kilómetros del mar. Las lluvias oscilan entre 37 y 38 centíme-tros al año. No hay volcanes activos y sólo en la región oriental ha habido terremotos pero de poca intensidad. Los ciclones descargan sus furias sobre la isla y es raro el año que algún huracán no deja sentir las inclemencias de la naturaleza, pero esta forma clara realidad en la vida diaria del cubano que sabe cómo protegerse y no afectan tanto.

No quedan indios en Cuba, aunque dicen que, en la región oriental, en Yateras, como en remotos lugares de la Ciénega de Zapata, se pueden encontrar personas con rasgos que recuerdan a los indios Tainos y Siboneyes.

Los primitivos habitantes de Cuba, los Siboneyes y Tainos, prácticamente desaparecieron en menos de cincuenta años.

El historiador Herminio Portell Vilá, señala, un dato curioso, que entre 1840 y 1860, millares de indios yucatecos llegaron contratados para trabajar, en lo que se convertía en una semi esclavitud. Pero finalmente se mezclaron con la población cubana.

Investigaciones posteriores señalan que una de las causas de la desaparición de los Tainos y Siboneyes fue la apetencia de los españoles que se mezclaron con las nativas, se unieron a ellas o se casaron, dando lugar al mestizaje.

Diego Velázquez “fue menos malo”, que otros conquistadores, si se quiere. Su vida se opaca porque en una época heroica ganar fama de gordiflón, y se olvida que fue guerrero en Flandes. Murió oscuramente, tan oscuramente que al final no se sabe a dónde han ido a parar sus huesos. Había pedido que lo enterraran en la modesta catedral de Santiago de Cuba, pero las reconstrucciones del templo y tal vez algún terremoto lograron borrar el sitio de su tumba. Casi tres siglos después, en 1812 de casualidad, apareció la lápida que daba cuenta de su muerte, sepultada dos metros bajo tierra. Pero nadie le prestó importancia al asunto y el mármol fue usado, para otros fines, que quedaron grabados en su reverso.

NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Noticias Recientes