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¡CUBA SERÁ LIBRE!: ¡ASÍ DIOS NOS AYUDE!

Por Emilio Martínez Paula

Generalmente, cuando hablo en alguna reunión, finalizo con las mismas palabras que encabezan este artículo: ¡Cuba Será Libre!: ¡Así Dios nos ayude!

Estas palabras me brotan fácilmente porque siempre he recordado que la Constitución de 1940 inició sus trabajos invocando la ayuda de Dios. Además, porque cuando ingresamos en la Masonería reconocimos la existencia del Gran Arquitecto del Universo.

La importancia de la Constitución de 1940 reside en que fue el último do-cumento público que se dio libremente al pueblo cubano, y en el que participaron todos los puntos de vista del espectro político de Cuba y confirma todos los ideales democráticos en los que el pueblo aún confía. Partici-paron todos los partidos políticos de ideas democráticas y hasta los de ideas totalitarias, como los comunistas, que siempre ha traicionado a los pueblos.

La Constitución de 1940 es una de las más avanzadas del mundo democrático y sirvió de guía y ejemplo a los pueblos de Hispanoamérica. Una vez puesta al día, es la base para alcanzar las metas de una Cuba libre y democrática.

A su vez debemos recordar que la Masonería es la institución de la libertad, de la hermandad y la fraternidad. En las logias masónicas se inició la lucha por la independencia de los Estados Unidos. En las logias cubanas surge y se organiza la independencia de Cuba.

Masón era Washington, masón fue Benito Juárez, masón fue Martí, que a los 18 años era el orador de la Logia Armonía, en España, y gracias a su relación con algunos masones españoles logró ayudar a cubanos presos en las cárceles españolas.

Millones de seres humanos creen en Dios. Van a misa. Despiden a seres queridos y amigos pidiendo que descansen en la paz del señor. Pronuncian frases como estas: Dios lo acoja en su santo reino, Id con Dios, Dios mediante, Si Dios quiere, Gracias a Dios, Así Dios lo permita, que Dios te lo pague, ¡Qué Dios te bendiga! Dios Primero. !Qué Dios haga el Milagro!

Si estas frases y la creencia que ellas encierran fueran eliminadas del vocabulario diario, el mundo se desmoronaría. Vendría un diluvio capaz de barrer con la fe espiritual que alienta al mundo de estos días.

Pero estas observaciones no impiden que también podamos ver situaciones como en las que los dos últimos Papas, que no queremos mencionar sus nombres, han visitado a Cuba y han hecho un triste papel.

Han pedido: ¡que se le quite el embargo a Castro!, en vez de pedir que Castro le quite el embargo al pueblo cubano.

Han dicho una y otra vez ¡No tengan miedo! Pero no han tenido el valor de conversar con las Damas de Blanco, como ellas les habían pedido. No han tenido el valor de visitar a los disidentes. No han tenido el valor de pedir libertad para los presos políticos. De pedir libertad para Cuba.

En cambio, han tratado de ocultar los atropellos cometidos por padres de la Iglesia que han abusado sexualmente de niños, hoy adultos, que prefieren ser tan inmorales como los sacerdotes acusados y callar las infamias mediante millones de dólares que la Iglesia Católica les ha pagado, en vez de usar sus inmensas riquezas, para luchar por un mundo mejor.

¿No será este el momento de exigir que la Iglesia elimine el celibato, tras el que se esconden los pedófilos, los homosexuales que luego tienen la impudicia de rechazar el matrimonio entre los de su propia condición?

Lo menos que debería hacer la Iglesia Católica es una encuesta entre los que aspiran a ser sacerdotes para saber si aceptan el celibato o prefieren ser hombres normales, no farsantes. Que siguen el mandato de Dios, creced y multiplicaos. Hombres que, en su vida privada, tras ejercer el sacerdocio, sean padres de familia. Si estudiamos la vida de los Papas, veríamos con horror todos los crímenes que han cometido.

Es lamentable, así mismo, reconocer que las religiones, unas a otras, se excluyen. Se combaten. Se dividen.

El historiador español Moreno Echevarría afirma que el fervor religioso de la reina Isabel consiguió en 1478, una Bula del Papa Sixto IV facultando a los reyes para que designaran tres prelados para que procedieran contra los herejes y apóstatas de su reino. Prescott, el reconocido historiador estadounidense, niega esa versión.

Al contrario, dice que a la reina le causaba horror los abusos de la Inquisición. La Inquisición debía actuar como se consignaba en la Bula. Según Prescott, el Papa Sixto IV accede a implantar la Inquisición “movido por su insaciable avaricia” y reconociendo los manantiales de riquezas e influencia que semejante medida ayudaba a la Corte de Roma”. Prescott afirma también: “Fernando daba oídos con gusto a un plan que ofrecía un manantial fecundo de rentas en las confiscaciones que había de traer, pero no era fácil vencer la aversión de Isabel a medidas tan repugnantes”.

Cuando se impuso la Inquisición, en España, se co-metieron toda clase de abusos para robarles el dinero a los judíos, y a los enemigos del rey Don Fernando, lanzándolos a la hoguera, quemándolos vivos. Se torturaba en forma espantosa hasta que confesaran que tenían pacto con el diablo. Luego de la confesión, para escapar de las terribles torturas, los quemaban vivos para purificarles el alma.

No había que presentar testigos: la Inquisición acusaba a un ser humano de no ser creyente y lo condenaba a morir en la hoguera, en medio de alaridos de dolor. Más adelante, para no escuchar los gritos espeluznantes, les ponían una mordaza.

En Portugal se llegó a arrancar a los niños de la custodia de sus padres para educarlos en la religión cristiana Otros religiosos también han apelado al odio para fomentar sus religiones: Cuando Mahoma, a los cuarenta años, se retiró al desierto y a permanecer días enteros en una cueva del monte Hira, donde afirma que recibió la revelación de Dios Alá que le hablaba a través del arcángel Gabriel y le comunicaba el secreto de la verdadera fe. Se declaró a sí mismo el enviado por su Dios, y creó la religión musulmana, y la guerra santa, el uso de la fuerza para someter y convertir a todos los infieles. A todos los que no aceptaran Alá como su Dios.

Las religiones, que han avanzado mucho, aún tienen que avanzar mucho más. No se puede comprender y menos aceptar, que, en cualquier punto del globo te-rráqueo, un individuo se zafe la camisa y grite: ¡Alá es grande! e inmolándose él mismo, despedace y asesine a docenas de seres humanos.

Cristo, al proclamar: amaos los unos a los otros, dividió el mundo antes y después de él. Hace dos mil años que esperan su aparición. No creo que vuelva, pero debemos seguir sus enseñanzas. Amén.

Amén: palabra de origen hebreo que significa así sea.

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