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Un 16 de agosto muere Elvis Presley, el Rey del Rock

Se cumplen 43 años de la desaparición del Rey del Rock, uno de los grandes personajes del siglo XX

A pesar de los años transcurridos desde su muerte, nadie ha conseguido arrebatar a Elvis Presley el título del rey del rock. Su música cambió una época que sigue viva.

Elvis Aaron Presley nació en Tupelo, Misisipi, el 8 de enero de 1935. Hijo de Vernon Elvis Presley y Gladys, fue fruto de un embarazo de mellizos, aunque su hermano, Jesse Aaron Presley, murió al nacer. La familia sufrió muchas dificultades económicas, por lo que emigraron a Memphis, en busca de una vida mejor.

Elvis recibió de su padre su primera guitarra cuando cumplió los 10 años. En 1954, cuando tenía diecinueve años, grabó un disco con dos temas para regalárselo a su madre por su cumpleaños. Varias veces más volvió a los estudios Sun Records para repetir sus sencillas grabaciones, hasta que el propietario de la compañía escuchó los temas y tres meses después le contrataba para editar su primer disco profesional, que fue un gran éxito en la ciudad.

En 1955, Elvis era ya muy popular en Memphis y en el sur de los Estados Unidos, por lo que no le resultó difícil cambiar su pequeña discográfica por la RCA.

Con su primer tema para la nueva discográfica, Heartbreak Hotel, consiguió su primer número uno. Antes de su ingreso al servicio militar, ya había roto todos los récords de venta con sus discos y había protagonizado cuatro películas de enorme éxito popular.

Entre 1958 y 1960, durante su servicio militar, fue destinado a Bad Nauheim, una base militar que Estados Unidos poseía en Alemania, en calidad de conductor de tanques. Allí conoció a la que después sería su mujer, Priscilla Ann-Beaulieu.

Tras ese periodo, regresó a los escenarios como estrella invitada en el programa de Frank Sinatra, con quien interpretó a dúo algunos temas. La presencia de Elvis en el show constituyó todo un éxito de audiencia, al superar los 40 millones de espectadores.

En los años 1960, se dedicó al cine. Rodó 31 películas, casi todas de mala calidad.

El 1 de mayo de 1967 Presley se casó con Priscilla Ann-Beaulieu, con la que tuvo un año después a su hija Lisa Marie Presley. Tres años después de la boda, la pareja se divorcia.

En los años siguientes, siguió acaparando las primeras posiciones de los hits parades y protagonizó exitosos conciertos y apariciones en televisión. Así, por ejemplo, en 1973 realizaría el primer concierto televisado vía satélite de la historia, desde el Hawái, que fue visto por un número estimado de 1.500 millones de personas.

Los años setenta quedaron también marcados por su transformación física, derivada de los excesos alimentarios y de su dependencia a algunas sustancias estupefacientes. Su último concierto tuvo lugar el 26 de junio de 1977 en Indianápolis, en el Idiana’s Market Square Arena. En la madrugada del 16 de agosto de 1977, Elvis regresó a su mansión de Graceland después de una consulta dental y dispuesto a tomar por la noche un vuelo para Portland. Sin embargo, su cuerpo es encontrado inconsciente en el baño de su habitación. Trasladado al hospital Baptist Memorial en Memphis, falleció muy poco después.

A pesar de los años trascurridos, su casa-mansión Graceland sigue siendo visitada y venerada por miles de personas cada año.

El 16 de agosto de 1977, la muerte de Elvis Presley, de 42 años, estremeció el mundo. Miles de seguidores se agolparon en su mansión Graceland, en Memphis (EE.UU.), mientras las líneas telefónicas se colapsaban en la ciudad y las floristerías se quedaban sin género. Muchas emisoras del planeta dedicaron los siguientes días a colocar nada más que su música. Aunque en cierto modo esperada, era como si nadie diera crédito a la desaparición de esta suerte de hijo predilecto a quien habían visto convertirse en la primera estrella del rock and roll (y uno de los mayores personajes del siglo XX) y desmoronarse.

Los últimos cuatro años en la vida de Elvis -más o menos desde que su divorcio de Priscilla se hizo efectivo, en octubre de 1973- habían sido una constante caída libre. Estaba descontrolado, perdido en su propia burbuja.

Las ventas de sus discos habían descendido alarmantemente. Cuando su implacable mánager, el Coronel Tom Parker, conseguía meterlo en un estudio, era fácil que al cabo de uno o dos días diera la espantada. Prefería alardear de sus conocimientos de kárate. Para cumplir sus obligaciones con su discográfica, RCA, en 1974 llegó a publicarse un incongruente disco con fragmentos de las charlas que soltaba en los conciertos (Having fun with Elvis on stage).

Parker lo sacaba de gira incesantemente, y varias veces al año recalaba en el hotel Hilton de Las Vegas para actuar durante 10 ó 15 días en dos pases diarios. Las millonarias deudas de juego del coronel en el casino de dicho hotel se contaban entre las razones. A Elvis también empezaba a faltarle liquidez: había tenido que hipotecar Graceland. Los conciertos eran cada vez más penosos.

Problemas de salud

Las críticas, feroces, se debatían entre la pena y la rabia. Escribían que estaba gordo, adormilado, ido, que no vocalizaba, que tartamudeaba, que olvidaba las letras de las canciones o simplemente las cambiaba de modo grotesco. Se comportaba erráticamente. Era solo uno de sus problemas de salud. En los últimos tiempos habían empeorado sus problemas intestinales y su hipertensión y padecía principio de glaucoma. Le habían detectado el hígado graso.

Sus altibajos emocionales eran desconcertantes. Para combatirlos, y para poder conciliar el sueño, tomaba cantidades ingentes de se-dantes, analgésicos y estimulantes. Su biógrafo Guralnick sugiere que esos cócteles habían inflamado su intestino y, por tanto, agravaban su estreñimiento crónico. Había sido hospitalizado en varias ocasiones por sobre-dosis.

Su última conquista, Ginger Alden, de 20 años, no terminaba de implicarse con él. Era reticente a salir de gira con él.

El 15 de agosto, siguiendo el relato en el que coinciden las biografías, Elvis se levantó de la cama a las cuatro de la tarde. En la casa estaba su hija Lisa Marie, de 9 años, que había llegado el 31 de julio para pasar dos semanas. A las 11 de la noche, Ginger y algunos de “los chicos” acompañaron a Elvis a una cita con el dentista, el doctor Lester Hofman. Presley funcionaba con los horarios vueltos del revés. Hofman le realizó una limpieza bucal (también a Ginger) y le empastó un par de pequeñas caries. La comitiva regresó a Graceland pasada la medianoche.

Ya en su dormitorio, hizo un intento más por convencer a Ginger de que se sumara a la gira que debía comenzar al día siguiente, pero ella se negó. A las dos, telefoneó a su médico de confianza, el doctor George Nichopoulos (o doctor Nick, como Elvis lo llamaba), quejándose de que uno de los empastes le dolía. Raudo, el doctor Nick le hizo varias recetas, que uno de los chicos recogió.

Luego tocó un poco el piano en la sala de relax, y poco después llegó el recadero con tres bolsas de medicamentos: un amplio surtido de depresivos y placebos que normalmente permitían a Elvis dormir varias horas seguidas. Le entregaron los paquetes a intervalos, y cuando le dieron el último, a primera hora de la mañana, seguía despierto. A las ocho, se levantó de la cama. “Me voy al baño a leer”, dijo a Ginger. Hacia las 2 de la tarde del 16 de agosto Ginger lo encontró tirado en el baño. Tras un tumultuoso traslado en ambulancia al hospital Memorial Baptista (con, entre otros, el doctor Nick a bor-do, que presa del pánico había estrellado su Mercedes en la verja de la mansión), los médicos de urgencias certificaron el fallecimiento.

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