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sábado, octubre 1, 2022
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LA INTELIGENCIA ESTÁ MAL REPARTIDA

Por Emilio Martínez Paula

Claro que hay muchos niveles de inteligencia y hay algunos que carecen de ella totalmente pero nunca se dan cuenta de ello. La mayoría de la gente motivada por su fisiología, impulsada por el hambre y el instinto sexual, pierde más tiempo en la taberna que le-yendo un libro. Les basta con los programas que ven en la televisión. También se sabe que entre los inteligentes algunos nunca usan su cabeza. Hay un por ciento con niveles de capacidad que sobrepasan a los demás: hay pequeños genios, que saben mucho de algunas cosas y poco de otras, y hay los llamados genios que son los que hacen grandes descubrimientos, como Tomás Alba Edison, que sin tener estudios universitarios hizo posible que pudiéramos disfrutar de los bombillos que nos permiten que tangamos luz en la casa por las noches. Además a Edison se le ocurrió hacer algo que nos debe de asombrar y que la mayoría ha olvidado: reproducir la voz de los seres humanos y hasta de los que no lo son.

Gracias a eso existen los discos donde los cantantes graban sus voces. ¿Nos damos cuenta de la importancia que tiene que se pueda grabar una conversación con un ser querido y guardarla para la posteridad?

Alexander Graham Bell inventó el teléfono, por el que apenas se podía oír hasta que Edison lo perfeccionó; además Edison dejó media docena de inventos más. Otro hombre destacado por su talento es Benjamín Franklin político, científico e inventor estadounidense, que solo asistió a la escuela hasta la edad de diez años. A los doce comenzó a trabajar en una imprenta. Más tarde comenzó a publicar el periódico

La Gaceta de Pensilvania, que duró décadas. Luchó para lograr la independencia de los Estados Unidos y participó en la redacción de la Constitución. Sus inquietudes científicas le permitieron inventar el pararrayos en 1753, que luego de muchos tropiezos, se ha perfeccionado. Además dio a conocer la teoría sobre los dos tipos de electricidad atmosférica la positiva y la negativa. Como dato adicional dicen que inventó los lentes bifocales. A su muerte pidió que le pusieran un epitafio: Aquí yace un impresor. Otro genio lo tenemos en Newton que sentado debajo de un árbol vio caer una fruta, creo que una manzana, y eso le hizo pensar que la Tierra tenía un imán que atraía, pues si no, todo caería en cualquier dirección. Claro no nos podemos extender sobre los aportes de Newton a la ciencia pues habría que escribir un libro. También hemos leído que en algún lugar existió un tal Arquímedes que mientras se sumergía en una bañadera comenzó a gritar: ¡Eureka!, he hallado, y descubrió que un cuerpo sumergido en el agua pierde igual peso al peso del agua que desplaza.

La mayoría de la gente cuando hay mu-cho calor decide comprar y pide un aire acondicionado, cuando en verdad el aire no se vende, hasta ahora. Lo que compran es un acondicionador de aire y no un aire acondicionado. Otro inventó la calefacción, un sistema que mantiene la casa sin los efectos desagradables del frío intenso. Algo que en mi época causó sensación fueron lo abrelatas de mano, que ahora parecen la cosa más natural, pero cuando no existían, abrir una lata era una verdadera “lata”.

En resumen estas ideas se me han ocurrido porque en medio de los que son muy inteligentes notamos la ausencia de los que no usan su cerebro para pensar y vemos que los que sin ser muy inteligentes usan sus habilidades para explotar a los demás, y se hacen millonarios. Veamos: antes las damas y damitas usaban unas pequeñas carteras para el pinta labios y pequeñas piezas para arreglarse las cejas etc. Pero algún “vivo” inventó, confiando en que las mujeres viven compitiendo unas con otras, y puso en la televisión a una de ellas bien vestida, con una “carterona” enorme. Como consecuencia de ello ahora las mujeres se compran horribles carteras, pues la mujer se siente impulsada por su instinto de “seguir la moda”. A lo que podemos agregar que cualquier modisto las obliga a ponerse al día cada día, unas veces enseñando las piernas y otras veces otras partes llamativas de su cuerpo. De paso recordemos que la mujer es madre y ante todo debe ser adorada por sus hijos, los que llevó en su vientre por muchos meses y luego crió con amor de madre. Por supuesto mientras que las mujeres se dediquen a competir unas contra otras y a resaltar sus encantos es mejor que así sea a que pierdan los misterios de su sexo y su arte de seducir a los hombres, para bien o para mal.

Para terminar estas nada originales ideas ahora señalo también que algún “vivo” ha inventado que la mujer cambie de reloj para que haga juego con el vestido, las obligan a comprar media docenas de relojes en lo que gastan millones de dólares por seguir la moda y el viejo reloj que costó cinco mil dólares apenas lo usan. No es falta de cerebro, la mujer puede en muchos casos ser más inteligente que el hombre, es que el “genio” femenino es así: lo gastan en cualquier bobería, dirigidas por unos fulanos llamados modistos.

Antes la mayoría de las mujeres se pintaban las uñas y se lavaban el pelo en su casa, ahora existen las peluquerías, Beauty Parlor, que son clubes, como centros de reunión, para comentar la vida y milagros de la que se va, luego de despedirse amablemente. Además sirve para comentar los últimos chismes del momento que por cierto a mí no me interesan, pero entretienen.

Ahora me veo precisado a aclarar que mi cerebro no me da para tanto y que admiro a los que han creado ideas que los han hecho rico y más aún a los que han inventado cosas de verdadero valor, como los acondicionadores de aire, la calefacción, los refrigeradores; y sobre todo a los Edison, Franklin, Newton, y Arquímedes.

¿Y por qué no a Don Quijote y a los Sancho Panza?

En resumen se puede, si se es un ser fuera de serie, sin estudios universitarios, ser un genio creador como los mencionados, pero la mayoría de los creadores se perfeccionan en las universidades, aunque también hay los que se cargan de títulos y de estudios y al final no hacen nada.

¡Qué lástima que la inteligencia no la vendan en las farmacias? ¡Yo sería un buen cliente!

Emilio Martínez Paula.

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