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domingo, febrero 5, 2023
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Estudio de autopsias no demuestra que las vacunas contra el COVID-19 no sean seguras

By 
Factcheck.org

Compendio SciCheck

Hasta la fecha, los beneficios de las vacunas de ARNm contra el COVID-19 superan los riesgos, que incluyen un riesgo poco frecuente pero aumentado de miocarditis, o inflamación del corazón. Publicaciones en las redes sociales, sin embargo, citan un estudio alemán de autopsias para sugerir erróneamente lo contrario.


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Los ensayos clínicos, los sistemas de vigilancia de seguridad de las vacunas y estudios de seguimiento han demostrado que las vacunas de ARNm contra el COVID-19 de Pfizer/BioNTech y de Moderna son notablemente seguras. Existe un pequeño, pero aumentado riesgo de inflamación del músculo del corazón o del tejido que lo rodea, conocida como miocarditis o pericarditis, tras la vacunación contra el COVID-19 con vacunas de ARNm, particularmente en varones jóvenes después de la segunda dosis. Pero la afección es poco frecuente y, en la mayoría de los casos, se resuelve rápidamente.

Sin embargo, un estudio realizado por científicos afiliados al Hospital Universitario de Heidelberg (Alemania) publicado en noviembre en Clinical Research in Cardiology se cita en las redes sociales para sugerir erróneamente que las vacunas no son seguras.

Los investigadores examinaron información de autopsias de 35 personas que murieron inesperadamente durante los 20 días después de la vacunación contra el COVID-19 y concluyeron que en dos de ellas, la miocarditis inducida por la vacuna representaba la causa de muerte “probable”, mientras que en las otras tres la afección era la causa de muerte “posible”.

Sin embargo, algunos expertos cuestionan esas conclusiones — que, incluso si fueran válidas, no significan que el riesgo de la vacunación supera sus beneficios. Al contrario, varios estudios han demostrado que las vacunas proporcionan una buena protección contra el COVID-19 grave y la muerte, y solo en raras ocasiones causan efectos secundarios graves. Los estudios también han demostrado que en la mayoría de los grupos de edad la miocarditis tras la vacunación es menos frecuente que tras el COVID-19, y la mayoría de los casos de miocarditis relacionados con la vacunación son leves. Este contexto faltó cuando mucha gente compartió el estudio de autopsias en las redes.

“Autopsias revelaron que 5/35 personas que murieron repentinamente en los 20 días después de la vacunación contra el COVID-19 tenían miocarditis como la causa probable/posible de muerte”, tuiteó el director médico de Florida Joseph Ladapo el 2 de diciembre, agregando el estudio.

“Otros estudios no recogen estas muertes porque estos pacientes nunca llegaron al hospital… Las vacunas de ARNm contra el COVID-19 son mucho menos seguras que cualquier vacuna de uso generalizado. ¿Cuándo volverá la cordura a la ciencia? ¿Por qué los científicos defienden a ultranza esta tecnología?”, agregó en un tuit que obtuvo más de 18.000 me gusta.

Ladapo también afirmó engañosamente que la investigación de autopsias era “consistente con el análisis de Florida”, refiriéndose a un desacreditado análisis realizado por el Departamento de Salud de Florida. Este, supuestamente encontró un mayor riesgo de muerte relacionada con problemas cardíacos después de la vacunación en varones adulto-jóvenes y fue la base para que el estado dejara de recomendar las vacunas de ARNm para ese grupo en octubre. Como escribimos en ese momento, expertos en estadísticas dijeron que el análisis era erróneo.

La semana pasada, en una mesa redonda organizada por el gobernador de Florida Ron DeSantis, Ladapo anunció un plan de estudiar la miocarditis en personas que murieron a pocas semanas de la vacunación contra el COVID-19, utilizando informes de autopsias, inspirado en el informe alemán. (Para más información, lea “Dudosas afirmaciones de DeSantis sobre la vacuna contra el COVID-19” en SciCheck).

El tuit de Ladapo fue seguido por varios artículosvideos y publicaciones en las redes sociales que sugieren que los hallazgos del informe de autopsias alemán eran alarmantes. El informe fue bien recibido por aquellos que han estado promoviendo la falsa narrativa de que las vacunas causan muertes masivas. Su publicación se produjo a pocos días del estreno de “Died Suddently” (Murió repentinamente), un video viral que afirma infundadamente que las vacunas causan muertes repentinas y son parte de un complot para despoblar el mundo.

“Un nuevo e importante informe de autopsias revela que quienes murieron repentinamente probablemente fueron asesinados por la vacuna contra el Covid”, dice un titular en el Daily Sceptic, un sitio web conocido por publicar información errónea.

“El hecho de que aquellos que mueren repentinamente tras la vacunación pueden haber fallecido por los efectos ocultos de la vacuna contra el Covid en su corazón está ahora firmemente establecido en la literatura médica”, continúa el artículo del Daily Sceptic, potencialmente dejando la falsa impresión de que las muertes por causa de la vacunación son masivas.

Según el estudio alemán, los investigadores identificaron “(epi-) miocarditis aguda sin detección de otra enfermedad significativa o constelación de salud que pudiera haber causado una muerte inesperada” en cuatro pacientes. Pero expertos que revisaron el estudio nos dijeron que no hay suficientes pruebas para demostrar que las muertes fueron causadas por la vacuna, ni que el estudio pueda utilizarse para inferir con qué frecuencia la miocarditis relacionada con la vacunación es mortal.

“La asociación temporal de miocarditis linfocítica tras la vacunación sugiere, pero no prueba causalidad”, nos dijo en un correo electrónico el doctor Leslie T. Cooper Jr., experto en miocarditis y director del Departamento de Cardiología en la Clínica Mayo en Florida.

Cooper agregó que la tasa de fondo de miocarditis es de alrededor de 1 a 10 en 100.000 personas al año. “Como no conocemos el denominador de pacientes vacunados en su región durante este tiempo, no podemos calcular el número esperado de casos si no hubiera vacunación”, dijo.

“Creo que no es posible demostrar que la vacunación sea realmente la causa de muerte de estas personas”, nos dijo la doctora Karin Klingel, jefa de cardiopatología en el Hospital Universitario de Tubinga (Alemania), en un correo electrónico.

Otros expertos que revisaron el estudio para Health Feedback dijeron lo mismo.

Aunque algunas publicaciones en las redes sociales afirman que el estudio es un “importante informe de autopsias”, los autores reconocieron que su estudio estaba “limitado por el tamaño relativamente pequeño de la cohorte” y que “no permite extraer ninguna conclusión epidemiológica en términos de incidencia o estimación del riesgo”.

Los autores también señalaron que “no pueden proveer una prueba funcional definitiva ni una asociación causal directa entre la vacunación y la miocarditis”. Sin embargo, el doctor Peter Schirmacher, uno de los autores principales, le dijo a FactCheck.org en un correo electrónico que el estudio “demuestra la asociación entre la miocarditis inducida por la vacunación y la muerte” y que es “el estudio de autopsias más amplio y diligente y estructurado que existe y que cubre un colectivo que no se aborda en ninguna parte mediante una evaluación adecuada por expertos en autopsias”.

De acuerdo al cuerpo de evidencia existente, la miocarditis tras la vacunación es más frecuente en varones, sobre todo en aquellos entre 12 y 24 años de edad. Los casos incluidos en el estudio alemán, sin embargo, incluyen tres mujeres de 50, 62 y 75 años, y dos hombres, de 46 y 55 años. Cuatro de las muertes ocurrieron después de la primera dosis de la vacuna.

El doctor Frank Han, cardiólogo pediátrico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Illinois, dijo en Twitter que el estudio establece que los pacientes tenían miocarditis, pero que estaba menos claro si murieron de una arritmia por miocarditis. Apuntó que algunos de los individuos “tenían hallazgos pulmonares y vasculares consistentes con aterosclerosis y congestión pulmonar”, y basado en lo que los autores incluyeron en el estudio, “se desconoce por qué piensan que la aterosclerosis no fue contribuyente”.

Como un experto le dijo a Health Feedback, deberían realizarse más autopsias, ya que podrían identificar los factores de riesgo para eventos adversos tras la vacunación, lo que podría hacer que las vacunas fueran aún más seguras. Pero los informes de autopsia como estos no demuestran de que las vacunas contra el COVID-19 sean demasiado riesgosas o de que mucha gente esté muriendo a causa de ellas.

Cooper, de la Clínica Mayo en Florida, nos dirigió a una reciente publicación en Hong Kong, en la que se analizan informes médicos de personas vacunadas, de 12 años de edad o más, hospitalizados con miocarditis. De 104 pacientes hospitalizados con miocarditis a 28 días de recibir una vacuna de Pfizer/BioNTech, uno murió en los seis meses siguientes al diagnóstico. Se trata de una tasa de mortalidad de cerca del 1%, la cual, según Cooper, es un poco más alta de la que otras series de casos ha encontrado. Incluso si se toma la tasa del 1%, Cooper dijo que eso significaría que el riesgo de muerte por miocarditis relacionada con la vacuna sería de 1 en 2 millones a 1 en 10 millones.

Un estudio publicado en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en abril encontró que el riesgo de complicaciones cardíacas, incluyendo miocarditis, pericarditis y síndrome inflamatorio, multisistémico era “significativamente mayor” tras la infección por coronavirus, o SARS-CoV-2, que tras recibir una vacuna de ARNm contra el COVID-19, tanto en hombres como en mujeres de todos los grupos de edad.

“Incluso entre los varones de 12 a 17 años de edad, el grupo con mayor incidencia de complicaciones cardíacas tras recibir una segunda dosis de las vacunas de ARNm contra el COVID-19, el riesgo era entre 1,8 y 5,6 veces mayor tras la infección por SARS-CoV-2 que tras la vacunación”, señaló el estudio.


Traducido por Catalina Jaramillo.

Nota del editor: El Proyecto de Vacunación/COVID-19 de SciCheck es posible gracias a una beca de la Robert Wood Johnson Foundation. La fundación no tiene control alguno sobre las decisiones editoriales de FactCheck.org, y los puntos de vista expresados en nuestros artículos no reflejan necesariamente el punto de vista de la fundación. El objetivo del proyecto es aumentar el acceso a información precisa sobre el COVID-19 y las vacunas, y reducir el impacto de información errónea.

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