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domingo, octubre 2, 2022
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El heroismo del capitán Antonio Ricaurte Lozano

Ricaurte en San Mateo en átomos volando, “Deber antes que vida”, con llamas escribió. Ricaurte participó en los hechos revolucionarios que se produjeron el 20 de Julio de 1810 en Bogotá, los cuales tuvieron su antecedente en los hechos del 19 de Abril de 1810 en Venezuela

Oficial colombiano que luchó por la libertad de Venezuela en la Guerra de Independencia, nació el 10 de junio de 1786 en Villa de Leyva, Colombia y murió en San Mateo, Edo. Aragua, Venezuela, el 25 de Marzo de 1814.

Fueron sus padres Esteban Ricaurte y María Clemencia Lozano, hija del marqués de San Jorge. Entre 1799 y 1804 estudió en el colegio de San Bartolomé de Bogotá, completando su formación de manera autodidacta en la gran biblioteca que poseían sus padres y parientes. Años después contrajo nupcias con Juana Martínez Camacho, sobrina del prócer Joaquín Camacho, quien le ayudó a insertarse en la burocracia colonial con el cargo de escribano de cámara y secretario de Tribunal de Cuentas del virreinato de la Nueva Granada.

Ricaurte participó en los hechos revolucionarios que se produjeron el 20 de Julio de 1810 en Bogotá, los cuales tuvieron su antecedente en los hechos del 19 de Abril de 1810 en Venezuela. Dada su decidida participación contra el régimen colonial, fue llamado por sus compañeros como «El Chispero».

Ricaurte contrajo matrimonio con la hija del prócer Joaquín Camacho de Tunja, quien fue su impulso para comenzar en la burocracia colonial con el cargo de escribano de cámara.

Fue un combatiente victorioso en los enfrentamientos con los federalistas, lo que permitió que se uniera al Ejército granadino de Simón Bolívar, con el objetivo de liberar a Venezuela con la Campaña Admirable.

Cuando se organizaron las milicias patriotas colombianas, Ricaurte fue incorporado al batallón de infantería de Guardias Nacionales, con el grado de teniente. Al presentarse el conflicto entre centralistas y federalistas, en los años iniciales de la Primera República de la Nueva Granada, Ricaurte apoyó al precursor Antonio Nariño y a los partidarios del centralismo, lo que lo llevó a participar en la primera guerra civil neogranadina. Durante el desarrollo de la misma, intervino en el combate del Alto de la Virgen en Ventanaquemada, en el que sus tropas fueron derrotadas el 2 de Diciembre de 1812; y posteriormente en el combate de San Victorino en Santafe el 9 de Enero de 1813, que culminó con el triunfo de los centralistas.

Luego de estos hechos Antonio Ricaurte fue seleccionado para formar parte del ejército granadino que se organizó a solicitud del entonces brigadier Simón Bolívar, para liberar a Venezuela mediante la ejecución de la llamada Campaña Admirable (1813).

Como miembro del primer Ejército Libertador integrado por neogranadinos y venezolanos, tuvo una destacada participación en los combates de La Grita (13 de Abril), Carache (19 de Junio), Niquitao (2 de Julio), Taguanes (31 de Julio) entre otros.

A partir del 25 de Febrero de 1814 se libraron una serie de escaramuzas entre patriotas y realistas en un área comprendida entre el lago de Valencia y San Mateo.

En la hacienda San Mateo, propiedad de Simón Bolívar, se almacenó el parque cuya custodia fue encomendada al capitán Antonio Ricaurte, quien contaba con una pequeña tropa de 50 soldados. Durante el ataque realista, Francisco Tomás Morales se apoderó del trapiche de la hacienda, a la vez que una de sus columnas tomó la «casa alta» de la propiedad. Sin embargo, el objetivo de los realistas de apoderarse del parque patriota fue frustrado, cuando Antonio Ricaurte ante la inminencia de la captura de dicho cargamento decidió prender fuego a la pólvora, haciéndolo volar el 25 de Marzo de 1814, pereciendo tanto él como aquellos soldados que se encontraban dentro del recinto.

Por su parte, Bolívar aprovechó el desorden momentáneo que se produjo entre las fuerzas realistas, para efectuar un contraataque, que culminó con la reconquista de la «casa alta».

Se había distinguido en diferentes acciones de guerra, ganando todos sus ascensos en el campo de batalla, hasta llegar a capitán.

Bolívar, que fue testigo presencial del hecho, decía hablando de la heroicidad del joven oficial: “¿Qué hay de semejante en la historia a la muerte de Ricaurte? Este suicidio para salvar la patria, al ejército y a mí, sin más esperanzas que el amor a la independencia y a la libertad, es digno de cantarse por un ilustre genio como Alfieri.”

San Mateo era una aldea cruzada al norte por el camino que comunicaba de forma directa, a La Victoria con Valencia y limitada al este, por los extensos plantíos de caña de la hacienda propiedad de Simón Bolívar.

Allí, el niño Simón vivió momentos muy felices con sus tres hermanos y recibió clases del maestro Simón Rodríguez, quien también lo enseñó a montar a caballo y a enlazar, así como fuertes ejercicios físicos para que fortaleciera su cuerpo y espíritu, en comunión con la naturaleza.

Hasta allí, luego del primer fuerte ataque de los realistas, Bolívar extendió en 1814, la línea de defensa y ubicó el parque (municiones, pólvora y víveres) como un cuerpo de infantería en la casa alta. Además dio cobijo a mujeres, niños y ancianos enfermos y hambrientos que pidieron su protección y entregó los cañaverales como pasto a la caballería, clara evidencia tanto de su desprendimiento como de su interés supremo por la libertad venezolana.

La hazaña de Ricaurte fue considerada un hecho heroico, por ello es considerado un prócer independentista y honrado en el Museo Casa de las Armas en San Mateo.

En la población de San Mateo, en Venezuela, La Guardia Nacional de Venezuela tiene un instituto militar en la zona; llamado Instituto Militar Universitario de Tecnología Cap. Antonio Ricaurte en honor a este prócer. Un homenaje más, es el destacado en el Batallón de Artillería N.º 8 del ejército colombiano, apostado en la ciudad de Pereira, Colombia, cuyo nombre es «Batalla de San Mateo».

En homenaje al heroísmo del joven prócer de la independencia se erigió un monumento en la colina de San Mateo y se inmortalizó su memoria en la estrofa XI del Himno Nacional de la República de Colombia,

El 18 de septiembre de 1928, la Fuerza Aérea Colombiana designó al Capitán Antonio Ricaurte como su patrono, ya que sus excelsas virtudes confirman el heroísmo y valor que debe prevalecer en los hombres y mujeres que integran la Institución.

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