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lunes, enero 30, 2023
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CUIDADO CON LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LAS MEDICINAS

Por Emilio Martínez Paula

En los lejanos tiempos de mi niñez, cuando mi mamá notaba que yo tenía fiebre o no me sentía bien, llamaba por teléfono al médico a su “consulta” y a los diez o quince minutos el galeno entraba en mi casa con el maletín en la mano, con los primeros au-xilios, y en la clásica “visita de médico”, en diez o quince minutos, me chequeaba me recetaba alguna medicina, cobraba tres pesos y todo estaba resuelto, y al despedirse siempre decía que si lo necesitaban lo llamaran a cualquier hora que con mucho gusto volvía a ver al paciente.

Hoy no existe la “consulta” sino la “oficina” y aunque se esté muriendo no llame al médico ni vaya a su consulta ni a su oficina, pues tiene antes que pedir un turno.

Si llama por teléfono le atiende una secretaria y le dice que tiene un turno a las tres o a las cinco de la tarde para ese mismo día o que no tiene tiempo hasta el día siguiente o para la otra semana y que si el caso es urgente que vaya al hospital. Y para colmo no se enferme los sábados y menos los domingos, pues no encuentra a médicos en ninguna parte.

Muchas veces el “paciente” tiene un turno para las dos de la tarde, pero el médico llega a las tres y ahí es donde descubre que de verdad para ver a un médico hay que ser un buen “paciente”, y tener mucha paciencia.

Pero vamos al grano sobre lo que dijimos al principio de este artículo: Cuidado con los Efectos Secundarios de las Medicinas.

Pues bien hace una semana fui a la consulta de un médico y le expliqué que me costaba mucho trabajo dormir. “Pues no hay problema me respondió”, y me recetó unas pastillas asegurándome “Si se toma una duerme toda la noche”.

Fui a la farmacia compre mis pasti-llas y por la noche le pasé la vista al pomito con las pastillas y leí: “Tome una pastilla una hora antes de acostarse”. Y eso fue lo que hice. Y como tenía una hora libre me puse a leer los efectos secundarios, lo que casi nunca hago. He aquí los siguientes de mi pastillita para dormir: Primero, “puede que se levante medio dormido, abra el refrigerador y se coma todo lo que encuentre a mano sin acordarse después lo que ha comido”.

Bien, pensé no es del todo malo, aunque no es bueno comer demasiado de noche, además yo no soy comilón.

“Segundo, “también puede ser que se levante de la cama y salga para la calle y se ponga a conversar con un vecino, regrese a la cama y tampoco se acuerde de nada”.

“Tercero sin darse cuenta del riesgo que corre monte en su carro salga para la calle sin pensar a donde va y hasta tener relaciones sexuales y regrese a su cama sin acordarse para nada de lo que ha hecho”.

Su esposa es la que corre el riego de adquirir alguna enfermedad venérea, sin que usted se acuerde de nada y lue-go vengan las discusiones de quién es el culpable de las enfermedades que ambos cónyuges padecen.

“Cuarto, como que no tiene importancia puede sufrir un ligero derrame cerebral que le puede causar media docena de problemas aunque no sean mortales, sino tenerlo unos días sin que pueda mover con facilidad alguna de las extremidades.

Aquí podemos preguntar: quién lo está atendiendo a usted: el médico o el visitador médico que le hace propaganda a las últimas medicinas que le recomiendan los laboratorios.

Un tanto preocupado le pedí a mi esposa, la que también podía verme como un buen sonámbulo caminando por la casa sin rumbo fijo, que escondiera las llaves de mi carro donde yo no las pudiera encontrar y que si podía no me dejara salir a la calle. En resumen, no se preocupe el atento lector, de todos modo esa noche estaba tan inquieto que no pude dormir.

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