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domingo, febrero 5, 2023
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Biden: entre la diplomacia y el fentanilo

Ovidio Guzmán, el hijo del chapo Guzmán, ya se encuentra en el penal del Altiplano, a la espera de que las autoridades estadounidenses concluyan sus argumentos legales para la extradición. Pero para los Estados Unidos una gaviota no hace verano.

La captura de Ovidio no es vista como un cambio en la estrategia mexicana para doblegar al cártel de Sinaloa o a cualquier otro cártel, según lo declaró el exjefe de la DEA en México, Mike Vigil, a The Washington Post.

Lo cierto es que ninguna estrategia parece tener éxito; ni el descabezamiento de los cárteles, como le gusta a EUA, ni los abrazos y los programas sociales promovidos por México. Los cárteles están más fuertes que nunca en nuestro país. A EUA cada vez se introduce más droga y cada vez es más fuerte, al grado de que el fentanilo ya es un serio problema de salud pública y de seguridad nacional.

Este es el difícil contexto de la llegada del presidente Joe Biden a México, para la celebración de la Cumbre Trilateral de Norteamérica, la primera desde 2014, cuando Barack Obama se reunió con Enrique Peña Nieto y el entonces primer ministro de Canadá, Stephen Harper, en Toluca. De entonces a la fecha, la agenda trilateral ha cambiado mucho y las prioridades de cada Nación son muy distintas.

Biden tiene varias acciones que resentir de López Obrador, a las cuales me he referido en este espacio. De entrada, lo felicitó tardíamente por su victoria presidencial y ha mostrado abiertamente su simpatía por Donald Trump. Luego siguieron el boicot a la Cumbre de las Américas, la Ley Eléctrica que puso en jaque a las empresas estadounidenses en México, la poca atención al cambio climático y ahora la repentina prohibición de que el maíz modificado ingrese a nuestro país sin dar tiempo a los productores de EUA a reconvertir sus cultivos.

En la parte estrictamente económica ambos países se necesitan, pero por distintas razones. EUA busca que en México se den las condiciones para la relocalización de sus empresas (nearshoring) y que dejen atrás a China, lo cual significaría un 30 por ciento de incremento para México en su comercio bila-teral, según estimaciones del Bank of America. En cambio, el gobierno de la 4T prefiere más inversiones de tipo social en el sureste del país.

Y como un elefante en la sala está el tema migratorio…

El gobierno de Biden anunció la semana pasada un nuevo plan mediante el cual mensualmente dará cabida a 30 mil solicitantes de Venezuela, Cuba, Haití y Nicaragua, siempre y cuando no crucen la frontera ilegalmente, sino que apliquen formalmente y tengan un aval económico y moral en EUA.

Así las cosas, 360 mil migrantes latinoamericanos podrían ingresar a EUA legalmente al año; aun cuando se antoja una medida audaz para los estándares estadounidenses, es una porción muy pequeña comparada con la demanda existente; tan solo el año pasado hubo dos millones de intentos de cruzar la frontera desde México.

La parte difícil es que, según fuentes estadounidenses, México ha aceptado mantener en nuestro territorio a esos 30 mil solicitantes mientras se definen sus casos. Además, seguramente seguirán llegando los migrantes que, a como dé lugar, quieren llegar a EUA. A la fecha, hay cientos de miles de extranjeros varados en nuestras fronteras norte y sur.

La paradoja del caso es que resulta -literalmente- mil veces más barato darles refugio que devolverlos a su país, según datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. Lo que tampoco resulta nada barato, ni fácil, es ofrecerles empleo.

Con Canadá la relación de la 4T no es mejor. De una parte es distante y, de la otra, empresas de ese país invirtieron en el nuestro 13 mil millones de dólares canadienses para echar a andar plantas de energías renovables; y dichas plantas han sido obstaculizadas por la Ley Eléctrica, por lo que el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, ya expresó la firmeza con la cual defenderá el tema, más allá de lo que se decida en los páneles de controversia.

Para mí, doctor Ebrard, que México está en una posición de debilidad. Si la 4T no abandona su obsecación, Estados Unidos tiene muchas formas de presionarla, aparte de los caminos legales.

Crónica.com.mx

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