Las acciones vinculadas con la inteligencia artificial retrocedieron este lunes después de que algunos de los principales líderes del sector plantearan públicamente la necesidad de desacelerar el desarrollo de los modelos más avanzados. La discusión encendió una nueva preocupación en Wall Street: qué ocurriría con las gigantescas inversiones en chips, centros de datos y capacidad computacional si la industria reduce el ritmo.
El movimiento golpeó especialmente a compañías que se han beneficiado del auge de la IA. Intel cayó alrededor de 7 %, Micron perdió 6 %, HPE retrocedió cerca de 10 % y Amazon bajó más de 1 %. La presión también alcanzó mercados de Asia y Europa.
¿Por qué Dario Amodei pide desacelerar
el desarrollo de la inteligencia artificial?
El debate ganó fuerza después de que Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicara un ensayo reclamando mayor cautela ante el rápido avance de los modelos.
“Debemos reducir el ritmo al que mejoramos las capacidades de los modelos de IA”, afirmó Amodei. Su posición recibió un respaldo poco habitual entre competidores. Sam Altman, CEO de OpenAI, coincidió en que las compañías deben “marcar la pauta en la frontera”, mientras Elon Musk escribió: “Dario tiene razón”.
La preocupación aumentó después de advertencias públicas de investigadores sobre los potenciales riesgos de sistemas cada vez más capaces.
El mercado ha incorporado expectativas enormes de crecimiento y productividad asociados con la IA. Una ralentización podría significar menor demanda futura de chips, servidores y centros de datos, precisamente donde las grandes tecnológicas están destinando cientos de miles de millones de dólares.
La presión fue global. SK Hynix perdió más de 6 %, Samsung Electronics cayó alrededor de 4 %, SoftBank retrocedió 10 %, ASML bajó más de 5 % e Infineon superó una caída de 7 %.
Zoe Gillespie, de RBC Brewin Dolphin, advirtió que, si el crecimiento de la IA comienza a “descarrilarse”, podría afectar el rendimiento futuro de las acciones.
No necesariamente. Amodei no pidió detener el desarrollo. Altman también aclaró que avanzar a un ritmo más controlado “no significa ‘detenerse’” y aseguró que el progreso continuará siendo rápido.
Además, existe una diferencia fundamental entre entrenar nuevos modelos y utilizar los existentes. Ben Barringer, de Quilter Cheviot, sostiene que la demanda de inferencia, es decir, la capacidad necesaria para ejecutar aplicaciones de IA, todavía supera ampliamente la oferta.
Ese punto puede convertirse en el principal respaldo para Nvidia, centros de datos y proveedores de infraestructura. Incluso con un desarrollo más prudente de modelos avanzados, el uso cotidiano de la inteligencia artificial podría continuar creciendo.
CEO de OpenAI se une a la
alarma sobre una extinción
El empresario advirtió sobre los riesgos del avance de los modelos más potentes y de una excesiva concentración de poder; pidió reglas de seguridad comunes y respaldó la implementación de auditorías independientes.
El CEO de OpenAI, Sam Altman, advirtió este lunes sobre dos escenarios en los que el avance de la inteligencia artificial podría “salir muy mal” y aseguró que uno de los principales riesgos es que la humanidad termine perdiendo el control sobre su propio futuro. Además, reclamó reglas de seguridad comunes para las empresas que desarrollan los modelos más avanzados y sostuvo que “ninguna cantidad de presión competitiva estadounidense debería justificar la imprudencia”.
“Hay dos formas en que el progreso de la IA podría salir muy mal y que debemos evitar”, planteó Altman en una serie de publicaciones en X, difundidas después de anunciar que OpenAI no saldrá a bolsa este año.
El empresario señaló como primer riesgo la posibilidad de que los seres humanos pierdan el control sobre el desarrollo y las decisiones de sistemas cada vez más capaces. “Podríamos perder el control del futuro ante la IA. Esto es inaceptable; estamos, sin disculpas, en el Equipo Humanidad, y la IA debe siempre servir a las personas”, afirmó.
El segundo peligro señalado por el CEO de OpenAI es una excesiva concentración de poder en manos de quienes controlen las tecnologías más avanzadas.
