Versos mal Escritos en Homenaje al Poeta Nicaragüense Rubén Darío

Este pasado sábado se cumplieron 100 años de la muerte del poeta Rubén Darío, el mayor exponente de la poesía del Modernismo en la lengua española. León, una ciudad colonial nicaragüense, fue escogida como la sede de unas celebraciones oficiales que, lejos de unir a intelectuales y escritores, han generado una intensa controversia.

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Este pasado sábado se cumplieron 100 años de la muerte del poeta Rubén Darío, el mayor exponente de la poesía del Modernismo en la lengua española. León, una ciudad colonial nicaragüense, fue escogida como la sede de unas celebraciones oficiales que, lejos de unir a intelectuales y escritores, han generado una intensa controversia.
El centro de la polémica es un decreto presidencial firmado por el presidente, Daniel Ortega, pero escrito por su mujer —Rosario Murillo, vocera oficial y jefa de hecho del Gabinete de Gobierno— en el que, con una redacción melosa y con faltas de ortografía, llama al poeta “Liróforo Celeste, Poeta de Nicaragua y el Mundo” y ordena que 2016 sea el año “del Sol que alumbra, las Nuevas victorias” (con la coma en el original) y dedicar “toda la Labor, Fecunda, Generosa, Cristiana, Socialista y Solidaria del Estado nicaragüense, a honrar al Insigne Maestro de Maestros”.
El decreto fue publicado en el diario oficial del Estado, La Gaceta, y desde su aparición escritores, periodistas, poetas e intelectuales han criticado lo que consideran una afrenta contra el máximo exponente de la literatura nicaragüense, en un país donde Darío es respetado y alabado como nadie. La escritora y poetisa Gioconda Belli dijo que el decreto de Murillo tiene “adjetivos vacíos” y “loas pueblerinas” y lo catalogó de “atroz”. Para Carlos Tünnermann, estudioso de la obra de Darío, se ha utilizado la obra del modernista con “intenciones políticas”. El decreto presidencial se inicia con versos de Darío, todos escritos en mayúsculas —“LA AURORA ÉS INMORTAL… LA AURORA ÉS INMORTAL” (con tilde en el original)— e incluye, entre sus mandatos, las “arrobas” que, en el discurso oficial de la primera dama Murillo, significan la inclusión del género femenino en el lenguaje.
Un reflejo de la inconformidad de los intelectuales fue la frase: “Mil perdones, poeta, por la salvajada que ha hecho el poder en su memoria.

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