Trump Sufre su Mayor Golpe con la Reforma de Salud

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El presidente se vio obligado a suspender la votación de su proyecto al no contar con mayoría. La minoría radical republicana bloquea su alternativa al Obamacare en la Cámara de Representantes

Donald Trump ha fracasado. El gran negociador, el dealmaker, el hombre que todo lo puede, ha sufrido de la mano de su propio partido la mayor humillación de su corta presidencia. La votación de la reforma sanitaria en la Cámara de Representantes, forzada por él mismo para el viernes, ha sido suspendida in extremis ante el miedo de no lograr la mayoría suficiente. De nada han servido sus amenazas a los congresistas ni su bravuconada de mantener el actual sistema. Los halcones del Freedom Caucus, 36 republicanos herederos del Tea Party, se enrocaron en el no e hicieron sentir al multimillonario el verdadero precio de la política.

La derrota es de Trump. Él había asumido el liderazgo de la batalla y él, pese a contar con mayoría en la Cámara de Representantes, ha sido incapaz de torcer la mano a sus propios correligionarios. Se reunió con ellos y les ofreció cesiones de enorme calado, incluida la eliminación de prestaciones sanitarias básicas. Pero no pudo convencerles. Y cuando en un gesto de fuerza decidió lanzarles el pulso y adelantar al viernes la votación, perdió.

Ahora, con una valoración por los suelos (sólo el 37% aprueba su gestión), tendrá que digerir su fracaso y abrir una nueva y dolorosa negociación. El camino será largo. Los republicanos moderados temen perder su base electoral y los halcones traicionar su ideología. La conciliación es compleja. Si la ley vira hacia el lado más social, los ultras volverán a las andadas. Pero si se asumen las exigencias radicales, basadas en una drástica reducción de las prestaciones sanitarias mínimas, entonces la propuesta fracasará en su siguiente instancia, el Senado. Allí, un grupo de notables republicanos con capacidad de bloqueo ya ha hecho saber no aceptará ninguna reforma que reduzca la cobertura que ya se ofrece. Y si salva ese escollo, la norma aún deberá ser refrendada por un comité conjunto y finalmente por el voto de ambas Cámaras.

La Oficina Presupuestaria del Congreso, un organismo no partidista y cuyos estudios gozan de reconocimiento general, ha establecido que la aplicación del plan republicano supone dejar sin seguro medico a 14 millones de personas el año próximo y 24 millones en una década, lo  que elevaría la población sin cobertura a 52 millones. También implicaría una subida de las pólizas del 15% al 20% para los dos próximos años. Todo ello ha sido desmentido por la Casa Blanca, que ha tomado como única referencia del estudio el ahorro que implica su proyecto: 150.000 millones de dólares en una década.

El intento final de conciliar ambos intereses no dio resultado el viernes. Aunque Trump aceptó la impopular rebaja de las prestaciones, los ultraconservadores consideraron que seguía siendo excesivo el intervencionismo estatal en la sanidad. Llegados a este punto, cualquier paso más suponía incendiar el ala moderada. La capacidad de maniobra se había agotado. El negociador había fracasado y tuvo que aplazar la votación.

Se necesitaban 216 votos para aprobar el proyecto.

Así las cosas, Obamacare seguirá en vigencia. No hay plan B de los republicanos tras este fracaso.

En rueda de prensa, Ryan dijo que “tendremos Obamacare por el futuro cercano, pero es una ley que empeorará”.

El líder republicano dijo que seguirán con la reforma tributaria.

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