Regresa a México El Güero Palma, el Terrorífico Líder del Cártel de Sinaloa

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La historia sigue donde empezó. A sus 56 años, Héctor Palma Salazar, El Güero Palma, ha vuelto al sur del Río Bravo. El narco que dirigió mano a mano con El Chapo  el todopoderoso cártel de Sinaloa sería entregado la tarde del miércoles por Estados Unidos a las autoridades mexicanas tras haber cumplido nueve años de cárcel. Ahora es el turno de su país de decidir qué hacer con esta sombra del pasado: dejarle ir y correr el riesgo de que vuelva a dinamitar México, o buscarle una causa para encerrarle de nuevo. Mientras se toma la decisión, El Gobierno ha decidido mantenerle en un penal federal.
El mundo que espera a El Güero Palma ha cambiado algo desde su detención en 1995. Su compañero de fatigas, Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, vuelve a estar encerrado, pero esta vez es casi imposible que no acabe, como él, en una cárcel estadounidense.  Y el cártel de Sinaloa, aunque mantiene la primacía, vive arrinconado en sus feudos por las continuas embestidas de las tropas federales. Pese a este deterioro, la posibilidad de que El Güero Palma vuelva a las andadas es grande.
El juez federal Larry Alan Burns, del Distrito Sur de California, alertó el año pasado, en respuesta a una petición de su defensa de acortar la pena, que el reo seguía siendo un narco altamente peligroso y que “podía sentir la tentación de reiniciar sus operaciones”. Este temor ha desencadenado en la Procuraduría General de México una frenética búsqueda de expedientes judiciales para volver a encarcelarle. Si las autoridades mexicanas lo logran, todo quedará resuelto y simplemente dará comienzo un nuevo capítulo de su biografía carcelaria. En caso contrario, quedará libre y seguramente su rastro se pierda en el mundo de las sombras.
Han sido años de hierro que han hecho mella en su salud. Su visión es crepusuclar, ha perdido dientes, y padece una dolorosa hernia inguinal. Nada extraño si se tiene en cuenta que entre las cárceles que Palma Salazar fatigó, figura la de máxima seguridad de ADX, en Florence (Colorado), un rompehombres donde van a parar los mayores criminales del planeta, como Unabomber o Zacarias Moussaoui. Allí, encerrado 23 horas al día en una celda de 7,5 metros cuadrados, sufrió los estragos de la soledad y posiblemente también tuvo tiempo para repasar su pasado. El del pequeño ladrón de coches que junto a su gran amigo Joaquín Guzmán Loera tejió una red de complicidades que le permitió crear y dirigir la que iba a ser la organización criminal más poderosa del planeta, el cártel de Sinaloa.

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