Por qué se Separó Panamá de Colombia un 3 de Noviembre

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Panamá se separó de Colombia el 3 de noviembre de 1903. El itsmo había sido dejado a su suerte: sin salud, educación, sin que se construyeran caminos y vías de penetración, sin proyectos de acueducto o alcantarillado. Apenas se le veía como el lugar donde algún día habría de construirse un canal, que uniera a los dos océanos.
Francia entró en escena y obtuvo del gobierno colombiano una concesión por 99 años y 500 mil hectáreas baldías para construir un canal. El proyecto fue encabezado por el famoso ingeniero Ferdinand Lesseps, quien construyó con éxito el Canal del Suez. Pero en el juego también participaba Estados Unidos y su doctrina Monroe, que luchaba contra cualquier Injerencia europea en América, para los Americanos era la frase de batalla para evitar cualquier intromisión inglesa o francesa.
El proyecto francés se fue a pique por los sobrecostos y lo inhóspito del terreno. En medio del caos económico de Panamá, en 1899 estalló la Guerra de los Mil Días. Du-rante tres años, los ejércitos liberales y conservadores ago-taron la ya deprimida riqueza del istmo. Los brazos necesarios para trabajar la tierra fueron reclutados para integrar el Ejército. El istmo fue también un campo de batalla. Los cultivos fueron destruidos y el ganado sirvió para alimento de las tropas.
La Guerra movilizó a 75.000 soldados del Gobierno, presidido por el conservador José Manuel Marroquín, tuvo más de 200 combates y produjo cerca de 100.000 muertos y más de 150.000 heridos, lo que devastó la agricultura, aniquiló la industria naciente, arruinó las finanzas públicas y empobreció a la inmensa mayoría de la nación. Si no dejan la guerra, desembarco los marinos e impongo la paz en Panamá fue la advertencia del presidente estadounidense Teodoro Roosvelt, y la guerra se detuvo.
Años atrás, hubo otros hechos que fueron incubando la idea de Estados Unidos de apoderarse del canal. El militar y político colombiano y presidente de la Nueva Granada (1841-1845), Pedro Alcántara Herrán le solicitó ayuda militar a EE.UU. para salvar al gobierno del ataque de Tomás Cipriano de Mosquera en 1860; el presidente Rafael Núñez pidió auxilio a EE.UU. para ganar la guerra contra los liberales en 1885; en 1895 intervinieron los marines en Panamá a favor del gobierno de la Regeneración; el hijo del presidente Marroquín, en su nombre, se comprometió a entregar el canal a cambio de ayuda para derrotar al general liberal Benjamín Herrera, que ganaba la guerra en Panamá.
A comienzos de 1903 se firmó el tratado Herrán-Hay. Colombia y Estados Unidos acordaron la construcción de un canal por Panamá. Para el grupo dominante panameño dedicado al comercio marítimo, que se vio muy deprimido después del fracaso francés, era la solución a todos sus problemas.
Pero en Bogotá, el Congreso pensaba diferente. Los ataques al tratado no tardaron, porque se esperaban mayores compensaciones económicas que los diez millones que ofrecía Estados Unidos y porque se lesionaba la soberanía colombiana en el istmo debido a que el pacto hablaba de un arrendamiento por cien años renovables indefinidamente. Este desacuerdo empujó la decisión de los panameños de separarse.
La visión de EE.UU.
En principio, el interés de Estados Unidos sobre Panamá residía en su necesidad de tener el camino libre para llegar de Nueva York a Los Ángeles, sobre todo cuando su red ferroviaria era incipiente.
Colombia le concedió el privilegio del libre tránsito del Atlántico al Pacífico por el tratado Mallarino-Bidlack de 1846. Lo que determinaba las relaciones del país con los estadounidenses era la defensa de la independencia nacional, de ellos y de Colombia, contra la amenaza del colonialismo europeo.
Pero lo que determinó la pérdida de Panamá fue la decisión de Teodoro Roosevelt de apoderarse del Istmo a cualquier precio. Roosevelt fue el reflejo de esa nueva etapa en que entró Estados Unidos, ya no como defensor de la revolución democrática mundial, sino en la era imperialista.
Con Panamá en manos estadounidenses se llegó al tratado Urrutia-Thompson. La exigencia de Colombia consistió en la inclusión de una frase que consagrara el pesar que debería sentir Estados Unidos por ha-berse llevado el canal y haber maniobrado la separación. Hubo una in-demnización al país por veinticinco millones de dó-lares.
Ese fue el precio que Es-tados Unidos le pagó a Colombia por Panamá y por el canal. El tratado fue firmado en 1914 en contra de una fuerte oposición popular en el país. Y ocho años después quedó ratificado. Alguna vez le preguntaron al expresidente Marroquín por su responsabilidad en la separación, a lo que respondió: decir lo que muy pocos estadistas: recibí un país y le devolví dos al mundo.
Se concertó la puesta en marcha del plan separatista para un día no definido del mes de noviembre de 1903. Sin embargo, un rumor generado en Colombia estuvo a punto de dar al traste con el plan. Informes recibidos daban cuenta de una supuesta invasión nicaragüense al Istmo, sobre la costa norte panameña. Este informe, y los rumores insistentes sobre algo que se tramaba en Panamá, hicieron que Colombia movilizara al Batallón Tiradores desde Barranquilla. El comandante de ese batallón traía secretamente instrucciones para reemplazar a José Domingo de Obaldía y al general Esteban Huertas, en quienes ya no se confiaba en Bogotá. El Batallón Tiradores, al mando del general Juan B. Tovar y Ramón G. Amaya, llegó a la ciudad de Colón en la mañana del 3 de noviembre de 1903. No tuvo problemas para desembarcar, pero su transporte hacia la ciudad de Panamá sufrió muchos contratiempos por la complicidad de las autoridades del Ferrocarril Transístmico con los conjurados, entre ellas el superintendente norteamericano J.R. Shaler. Después de muchas excusas, el Estado Mayor pudo desplazarse hacia la capital. En Colón quedó la tropa bajo el mando del coronel Eliseo Torres. Una vez llegados a ciudad de Panamá, Tovar y sus otros oficiales fueron arrestados por instrucciones del general Esteban Huertas, quien estaba al mando del Batallón Colombia, cuya jefatura pretendía reemplazar al recién llegado general.
Al enterarse de la inminente acción revolucionaria, el comandante John Hubbard del buque norteamericano “Nashville”, entonces en las aguas del puerto y quien había retrasado previamente el desembarco de las tropas colombianas en Colón, procedió a impedir su transporte y cualquier desembarco posterior, argumentando que debía respetarse la “neutralidad” del ferrocarril, un argumento que las autoridades norteamericanas habían empleado en anteriores ocasiones en sentido contrario. Apresado el contingente militar colombiano y congelada la movilización de las tropas en Colón, se apresuraron las acciones para declarar la separación del Istmo. La Junta Revolucionaria procedió entonces a declarar esa misma tarde, la independencia del Istmo. Algunos panameños asaltaron las armerías y tomaron las armas, pero no fue necesario usarlas.

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