La Profecía de Anastasio Somoza

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Por José Ángel Lagos Jiménez

MANAGUA, Nicaragua-(Especial para el periódico Información/Houston, Texas) Una retrospectiva de la historia reciente hasta los años 1978/79, en Nicaragua, es necesaria para comprender lo que hoy sucede con la dictadura que empobrece y hace emigrar a su pueblo. Anastasio Somoza Debayle tuvo que enfrentarse, de la noche a la mañana, a una fuerza internacional desproporcionada y sorpresiva. Gobiernos amigos como el de Panamá, Venezuela, Costa Rica y los Estados Unidos, le daban la espalda en el momento que más los necesitaba. Era increíble ver como el mismo presidente de los estadounidenses en aquel momento, Jimmy Carter, no solo lo abandonaba, sino que apoyaba ideológica y retóricamente a los comunistas nicaragüenses que trataban de botar a Somoza del poder. La traición estaba servida de parte de aquel gobierno instalado en la Casa Blanca y que había visto siempre en Nicaragua, al país adalid en la lucha contra el marxismo en la región centroamericana. Pero, en aquellos instantes, Carter, junto a Rodrigo Carazo, mandatario costarricense; Omar Torrijos, dictador de Panamá; y Luis Herrera Campins, Presidente de Venezuela, estaban urdiendo decididamente contra el Estado nicaragüense.
Los futuros dictadores sandinistas que se instalarían posteriormente en Managua, recordamos que se paseaban por San José de Costa Rica, con una libertad absoluta, aún teniendo en cuenta las autoridades de esta nación, que todos ellos eran delincuentes que habían robado y asesinado en su Nicaragua natal. Pero tenían el beneplácito y la protección de Rodrigo Carazo Odio, presidente costarricense, quien, a su vez, tenía fuertes nexos con la dictadura de Fidel Castro, a quien consideraba que era “un hombre muy serio”, según me dijo a mí mismo en una entrevista que le hice tiempo después en su casa de habitación. Por otra parte, el trasiego de armas que partían desde La Habana, hacía escala en Ciudad de Panamá, atravesaba el territorio de Costa Rica y llegaba a manos de los guerrilleros marxistas nicaragüenses para derrocar a Anastasio Somoza. Recordamos que se hacía con la plena aprobación y tolerancia de los gobiernos que hemos citado.
Y es aquí, en medio del fragor de la guerra, de los muertos civiles y soldados nicaragüenses, que Somoza dijo su profecía ante un Jimmy Carter desconocedor de la realidad mundial que lo rodeaba y ante los mandatarios que le estaban clavando el puñal por la espalda a Nicaragua, en clara connivencia con la dictadura de Castro, en Cuba: “Si llego a caer del poder, el comunismo se va a implantar en suelo nicaragüense, con el peligro de que se extienda por toda América Central.” Entendido esto, observamos como tal presagio se ha cumplido a pies juntillas en este país; y, en El Salvador, la sangría causada por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ha sido uno de los pasajes más traumáticos en la vida de los salvadoreños. Lo mismo sucedió en la Guatemala saboteada desde adentro por la guerrilla marxista de la URNG. Somoza murió como todos sabemos, durante un atentado terrorista en Paraguay; pero sus palabras todavía resuenan en los oídos de los nicaragüenses y que las recuerdan con toda claridad. “El comunismo se instalará en Nicaragua, si yo dejo el poder.” Crispa la piel cuando vemos que tuvo toda la razón. Hoy, en Costa Rica, país que da cobijo a más de dos millones de nicaragüenses que han huido de la dictadura de Ortega, echan de menos a su “General”, Anastasio Somoza Debayle, por la seguridad y el progreso de los que hoy carecen por culpa del sandinismo asesino. Esta ha sido una retrospectiva necesaria, para entender hasta dónde llegan las traiciones, el deshonor y la falta de escrúpulos de los amigos del comunismo internacional.

joseanglagosj@aol.cl

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