La Mitología Afirma que Existieron y un Nuevo Estudio Científico, También

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¡Los unicornios sí existieron! O bueno al menos eso confirmó un estudio. La Universidad Tomsk de Rusia reali-zó una investigación en la que localizaron fósiles de cráneos de la especie llamada “Unicornio de Siberia” en la región de Pavlodar de Kazajistán (Asia).
Antes de que te emociones, tienes que saber que el animal se parecía más a un rino-ceronte que al emoji o al caballo con un cuerno que seguramente te estás imaginando. Esta especie medía aproximadamente 1.80 mts por 4.5 mts de largo y pesaba cerca de 4 toneladas, para que te des una idea, es algo parecido al tamaño de un mamut.
Además de que la criatura tenía un cuerno, la otra cosa que les parece fascinante a los científicos es el cráneo, porque demuestra que la especie existió hace 29 mil años y no hace 350 mil como pensaban.
Algo de suma importancia es que gracias al hallazgo del cráneo, los científicos apuntan a descubrir los factores que llevaron a la extinción de la especie.
Estamos un poco tristes, porque siempre creímos que estos seres volaban y tenían poderes mágicos, eso sin dejar de mencionar que toda la vida los imaginamos estéticamente más agraciados
En representaciones modernas, un unicornio es idéntico a un caballo, normalmente blanco, con un largo cuerno en espiral que le da poderes místicos. No obstante, al principio creían que un unicornio era una mezcla de varios animales.
Se decía que su aspecto era el de un caballo joven, con patas de antílope, barba de chivo y una cola similar a un león. Que sus ojos eran de un azul intenso y su inteligencia comparable a la de un ser humano. Y que cuerno terminaba en una punta brillante que, según culturas como la celta, era de oro.
En los bestiarios de la Edad Media se le reconoce como un animal maravilloso con la habilidad suficiente para derrotar en combate incluso a un elefante y capaz de purificar con su único cuerno las aguas contaminadas, para volverlas potables para los demás animales.
A lo largo de la historia se ha creído que el cuerno de un unicornio era un objeto dotado de grandes poderes. Además de la purificación del agua, también curarían cualquier herida y alargarían la vida, si se consumía el cuerno una vez reducido a polvo. Pero si el cuerno se des-prendía del animal, este moría sin remedio.
Se creía también que un unicornio era un ser solitario, que vivía apartado de otros animales, los cuales lo respetaban. Que solo se dejaba de gente de corazón puro, con bondad y ternura, y que por eso sucumbían ante la presencia de una virgen o una mujer pura de alma.
El punto débil de los unicornios sería su amor por la belleza y la pureza, por lo cual se dejaban cautivar ante esas mujeres, visitándolas cuando podían en sus hogares y jardines. Por eso, como no eran fáciles de cazar, se usaban vírgenes y mujeres puras como ‘anzuelo’ para atraparlos.
Se quedó la creencia de que si hoy no encontramos unicornios es porque todos fueron capturados en la antigüedad, usando a doncellas puras como señuelos, para así poder quitarles el cuerno y usar sus poderes, sin importar que el animal muriera por ello y por ende, se extinguieran.
Los unicornios no se encuentran en relatos de la mitología griega (como por ejemplo, lo es Pegaso, el caballo alado), sino increíblemente en relatos de historia natural, porque escritores de esa época estaban convencidos de la existencia de estos animales, explicando que vivían en la región de Persia – India.
Una de las primeras referencias históricas de un unicornio se le atribuye al historiador griego Ctesias, quien en el siglo V a.C. hablaba del unicornio como una criatura real que habitaba en varias regiones de India, de donde le llegaron relatos maravillosos del su gran poder curativo.
Ctesias explicaba que uno de los primeros unicornios se llamó Asallam, y llegó cuando los fuegos de la crea-ción aún no se habían extinguido. Asallam pensó que el fuego debía apagarse para que se creara todo tipo de vida y por eso, con su fuerza increíble, hundió su cuerno en una gran roca. Un gran chorro de agua brotó de la piedra y fue así como la tierra floreció por doquiera.
El unicornio desde entonces es considerado como un animal mágico de carácter noble, puro y muy espiritual; símbolo de pureza y elegancia.
Durante la Edad Media, reyes y nobles mandaban a su gente a la India a buscar cuernos de unicornio, porque se creía que brindaban protección contra todos los venenos y permitían vivir muchos, muchos años. Por eso, consumían el ‘cuerno’ en forma de polvo, en comida o bebida, tal vez en copas que creían hechas del mismo material.
Seguramente, estas ‘copas milagrosas’ hechas con cuerno de unicornio provenían de cuernos de algún rino-ceronte, marfil de elefante o colmillo de narval, una especie de cetáceo con un largo cuerno.
Esto nos lleva a lo que hay detrás de la creencia de la existencia del unicornio. Al buscar el animal que dio origen a la leyenda, varios historiadores lo atribuyen a una especie de rinoceronte ya extinto, el elasmoterio, que habitaba en las regiones hindúes.
Del tamaño del rinoceronte blanco actual, el elasmoterio era considerablemente más esbelto y con las patas más alargadas y elegantes.
Asimismo, su cuerno era bastante más largo que el de los rinocerontes actuales, llegando a medir hasta dos metros. Pero su existencia se fue tergiversando hasta crear el mítico animal que hasta hoy se representa como el unicornio.

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