José de Diego, Gloria de Puerto Rico

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José de Diego Martínez, más conocido como José de Diego, fue un poeta, político y abogado puertorriqueño nacido en Aguadilla, P.R. el 16 de Abril de 1867. Aunque comenzó sus estudios en Mayagüez, se trasladó tempranamente a España para estudiar en el Instituto Politécnico de Logroño. Pronto se despertaron en él las aficiones poéticas y la atracción por la política.
Hijo de la puerto-rriqueña Elisa Martínez Muñiz, y de Felipe de Die-go Paranjon, oficial del Ejército Español.
Cursó sus primeros estudios en Mayagüez, después ingresaría en el Colegio Politécnico de Logroño e inició la ca-rrera de Derecho en la Universidad de Barcelona, ambas ciudades en España, país donde pu-blicó sus primeros versos. Escribió en publicaciones satíricas como Semana Cómica, Madrid Cómico o El Progreso. También en Las Dominicales del Libre Pensamiento y ¡Verán Ustedes! En Puerto Rico colaboró en El Buscapié y El Palenque de la Juventud.
A los catorce años de edad formaba parte del Comité Republicano Progresis­ta de la ciudad riojana y enviaba sus primeras colaboraciones a La Semana Cómica de Madrid.
Por aquellos años universitarios fundó, con Ricardo J. Catarineau, el periódico La Universidad. En 1885, unos ver­sos audazmente extremistas publicados en El Progreso de la capital española le valieron ingresar en la cárcel. Muchos de sus poemas son precisamente sobre temas políticos de su tiempo, dada la situación de las últimas colonias españolas en América, especialmente de Puerto Rico y Cuba. Durante unas vacaciones en su país enfermó, y a causa de ello no pudo retornar a terminar sus estudios a España. Obtuvo, sin embargo, la li­cenciatura en derecho en la Universi­dad de La Habana, Cuba, en 1891. Su permanencia en esa isla le permitió entrar en contacto con la obra de José Martí.
En 1892 regresó a Puerto Rico nuevamente e ingresó en el bufete de Rosendo Matienzo Cintrón, en la ciudad de Mayagüez.
Se casó en el 1892 con Petra Lucila de la Torre en un enlace que fue anulado por la Iglesia Católica. El 10 de noviembre de 1900 contrajo matrimonio en Ma-yagüez con Georgina Blanes, con la que tuvo tres hijos.
Se estableció en Arecibo en 1893 y el 18 de Ene-ro de ese año fundó allí el bisemanario político La República. Junto a Luis Muñoz Rivera colaboró en 1897 en la fusión del Partido Autono­mista y el Partido Liberal Español, que dirigía entonces Práxedes Ma­teo Sagasta.
Cuando España otorgó la au­tonomía a Puerto Rico en 1898, ocupó la Subsecretaría de Gracia, Justicia y Gobernación. Más adelante pasó a trabajar como magis­trado de la Real Audiencia Territo­rial de Puerto Rico. En 1900 pasó a formar parte del Consejo Ejecutivo de Puerto Rico. Ocupó un escaño en la Cámara de Delegados en 1903. Al año siguiente, junto con Luis Muñoz Rivera y Rosendo Matienzo Cintrón, colaboró en la fundación del Partido Unión de Puerto Rico. Este partido abogaba por una solución definitiva para el es­tatus político del país.
De Diego se inclinaba enérgicamente hacia la independencia de Puerto Rico. En 1907 fue nombrado presi­dente de la Cámara de Delegados, posición que ocupó hasta 1917. En su obra legislativa se destacan sus gestiones para la fundación del Colegio de Agricultura y Artes Mecánicas de Mayagüez (en la actualidad conocido por el Recinto Universitario de Ma-yagüez). La colectividad del Partido Unión de Puerto Rico lo eligió presidente en 1914. Dos años más tarde decidió separarse del mismo debido a la re­sistencia dentro del partido a desa-rrollar la soberanía e independencia para el país. Defendió entonces con igual vigor la independen­cia de Puerto Rico y la tradición hispana.
Lo mejor de su elocuencia, de estirpe caste­larina, lo consagró a la defensa del idioma es­pañol como lengua oficial de la enseñanza; se ganó así el apelativo de Caballero de la Raza. Realizó también una fuerte propaganda a favor del proyecto de la Unión Antillana; con ese propósito viajó a Cuba y a la República Do­minicana.
Fue miembro fundador de la Academia Antillana de la Lengua en 1916. En ese año visitó España y en Madrid enfermó gravemente. Tras recuperarse en la isla de Mallorca, regresó a su país.
Dos años antes de su fallecimiento tuvo que pasar por la agonía de ver amputada su pierna derecha, para evitar la gangrena.
Murió en Nueva York, el 16 de Julio de 1918.La obra poé­tica y en prosa de José de Diego es sumamente extensa. Publicó poemarios, artículos en la prensa española y puertorriqueña, además de estudios legales y de administración. Desde el punto de vista poético, José de Diego está considerado como uno de los precursores del modernismo en Puerto Rico. Escribió cuatro volúmenes de versos: Po­marrosas (1904), Jovillos (1916), Cantos de rebeldía (1916) y Cantos de pitirre (publicado póstumamente en 1949). Entre su obra jurídica se puede mencionar La codificación administrativa: notas para un libro (1890) y El plebiscito puertorriqueño (1917). El tema de sus escri­tos, tanto en prosa como en verso, se enfoca hacia sus ideales de independencia del país, el proyecto de la un­ión antillana (que en el siglo XIX favorecían Ramón Emeterio Betances, Pachín Marín y José Martí, entre otros) y su lucha a favor de la institución obliga­toria del español como lengua de la enseñanza en Puerto Rico.
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