GOLPE DEL 10 DE MARZO DE 1952

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Mi experiencia personal de lo que pasó el diez de marzo de 1952 comienza cuando muy temprano se me apareció a mi casa mi amigo Carlos Franqui, ya fallecido, y me despertó para decirme que Batista Estaba en Columbia. También recuerdo, perfectamente, que un desconocido Luis Conte Agüero clamaba por la radio, desde Santiago de Cuba, convocando, hasta muy entrada la tarde, a los cubanos a tomar las armas para derrotar a Batista.
Nos fuimos a la Universidad de La Habana, donde el estudiantado y una gran multitud que parecía dispuesta a luchar contra los golpistas, esperaban órdenes. Pero las órdenes del presidente Carlos Prío, o su presencia personal, para dirigir y enfrentar el golpe de Batista, nunca llegaron.
Por allí me encontré con Rolando Masferrer, ametra-lladora en mano, en compañía de varios hombres, y también de ‘El Campesino’, aquel legendario comandante de las Brigadas Internacionales que lucharon contra Franco.
Pero todo fue en vano. Se comentaba que el presidente Carlos Prío Socarrás, tenía el apoyo de Martín Elena jefe militar de una provincia, aunque no recuerdo cual. Carlos Prío se asiló en una embajada.
A las cuatro de la tarde pasé por Tiempo en Cuba, y me puse a conversar con Masferrer.
“Bien Rolando, le dije qué piensas hacer”, ¿Qué va a pasar aquí?
“Mira, Martínez Paula, déjate de hablar boberías.
Aquí hay Batista para rato”. “Ya me puse de acuerdo con Tabernilla, que fue profesor mío de inglés. Tiempo en Cuba va a apoyar a Batista”.
“Rolando, tu pasado de comandante de las Brigadas Internacionales, tu historial de revolucionario ¿lo tiras todo a la basura?”
Masferrer se sintió molesto y me viró la espalda.
Masferrer, apoyó a Batista y creó un grupo a los que llamaban Los Tigres de Masferrer. Más tarde en Miami publicaba un Semanario que amenazaba: “el que no coope-ra no recupera”. Un día, al tratar de echar a andar su carro, voló en pedazos pues le habían puesto una bomba.
Otro que también resultó muerto, pero a balazos, en Miami, fue Jesús González Cartas, jefe de un grupo llamado Acción Revolucionaria Guiteras y muy conocido como El extraño.
No quiero olvidar que muchos años después, cuando Fidel Castro desbarraba desde la radio en La Habana, apareció de nuevo el mismo Luis Conte Agüero, al que Castro elogiaba mucho, al principio, que desde una hora de radio, en La Habana, tuvo la osadía de enfrentarse a Castro, diciéndole que estaba cogiendo el camino equivocado. Le hacía una crítica que nadie se hubiera atrevido hacerle en esos momentos. Si Conte Agüero no sale al exilio, perseguido por una turba que tenía la orden de matarlo, si no sale al exilo, repetimos, lo hubieran asesinado.
Volviendo al Golpe del 10 de Marzo de 1952.
Los dos gobiernos democráticos que durante ocho años gobernaron a Cuba, antes del Golpe de Estado en que Batista se roba el poder, fueron los de Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás.
Grau San Martín desde su primer gobierno revolucionario del 1933, que concedió el voto a la mujer, que eliminó la jornada de trabajo de 12 horas, por la de ocho, que no permitió que a los que no podían pagar la casa por la situación económica que atravesaba Cuba, le pusieran los muebles en la calle. Desde esos días, ya la figura siniestra de Batista empezó a traicionar al pueblo de Cuba, conspirando con el embajador americano para que al no tener Grau el respaldo del ejército, y bajo presión de los yanquis, no pudo continuar con su gobierno de leyes justas y humanitarias. Aquí podemos recordar que cuando Batista era un simple sargento, el periodista Sergio Carbó, sin ninguna autorización, lo promueve a coronel jefe del Ejército, a nombre de la Pentarquía, un gobierno integrado por cinco profesores universitarios, entre ellos Grau, San Martín todos patriotas y honorables.
También podemos recordar que enterado el Directorio Estudiantil Revolucionario de las traiciones de Batista, acordó, con el mismo Grau, invitar a Batista a una reunión en casa de Carbó, allí arrestarlo y llevarlo a la Cabaña y fusilarlo. Y nombrar en su lugar al también sargento Pablo Rodríguez. Pero todo eso es otra historia que cuenta Justo Carrillo en su libro “Cuba 1933”, pues al fin Grau se opuso a fusilar a Batista y lo confirmó como Jefe del Ejército. Todo un enredo fenomenal, que tuvimos que pagar caro.
Después de los cuatro años de Grau San Martín en el poder, elegido democráticamente, el pueblo eligió a Carlos Prío, que sus primera palabras al ocupar el poder fueron “Cubanos, yo quiero ser un presidente cordial”.
Al gobierno de Grau se le llamó el gobierno de la cubanidad. Al de Prío “el gobierno de la cordialidad”.
Hay que señalar que los gobiernos de Grau y Prío heredaron ciertos grupos que se habían opuesto a Batista, que después al ocupar cargos en la policía, en ambos gobiernos, no estuvieron a la altura de las circunstancias. Pero nada justifica el golpe dado por Batista, a pocos meses de unas elecciones en las que aspiraban a la presidencia el Dr. Roberto Agramonte, profesor de la Universidad de La Habana y con una historia de patriota y hombre digno y el ingeniero Carlos Hevia, también con una historia de hombre serio, honesto y capacitado.
Si leemos el “Libro que Todos Esperaban”, escrito por Silito Tabernilla, que también dio una conferencia de prensa en la Librería Amigos de Celso Alonso, aquí en Houston, donde criticó a Batista duramente. Allí nos dijo: “Yo estaba al lado de Batista, cuando un coronel, no quiero recordar su nombre, llamó a Batista y le dijo que había capturado un grupo de revolucionarios que habían desembarcado en Cuba”. “Mátenlos fue la orden de Batista”. El coronel que cumplió la orden de Batista de asesinar a los patriotas, lo acribillaron a balazos patriotas revolucionarios, en respuesta a sus crímenes.
También Silito Tabernilla nos dijo que Batista al saber de la muerte de Salas Cañizares le dijo que mucho se alegraba de que lo hubieran matado, pues este no lo trataba con el debido respeto.
Y con la misma, Batista se apoderó de los negocios del exjefe de la policía, que eran unos cien mil pesos que le pagaban los vendedores de bolita y otros juegos prohibidos, todos los meses. Por lo tanto podemos preguntarnos si lo dicho por Silito Tabernilla, que cuenta y afirma que Batista era un asesino y un ladrón, es cierto.
Durante cinco años en el poder, Batista se robó mi-llones de pesos. Asesinó a numerosos oponentes y en la Quinta Estación de Policía, al mando del comandante Ventura, donde a golpes y torturas se asesinaban a los opositores del Batistato.
Nosotros nos opusimos a los crímenes de Batista y en el primer mes publicamos cuarenta mil ejemplares del periódico LIBERTAD, que su cintillo en primera página rezaba: BATISTA ASESINO Y LADRÓN. Se publicó por orden de Aureliano Sánchez Arango, que creó la TRIPLE AAA, organización que le permitía a Sánchez Arango entrar clandestinamente en La Habana.
Con la ayuda del jefe de la policía de la Universidad de La Habana, pusimos en el sótano de la Escuela de derecho una imprenta, más algunas armas.
En resumen, me parece que debemos pensar con calma en el pasado para no repetir los mismos errores y juntos todos, unidos, pensar cómo lograremos tener una Cuba libre.
*Emilio Martínez Paula,
Presidente Ad vitam aeternam,
Academia de la Historia de Cuba

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