El Origen de la Navidad: una Lucha Entre lo Religioso y lo Pagano

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Es una fiesta religiosa en la que los cristianos celebran el nacimiento de Jesús. Aunque, si se investiga un poco más, su origen se pierde en
la antigüedad

Llegó diciembre y es costumbre montar un árbol, decorarlo con luces y adornos, recrear un pesebre, repartir regalos y preparar una abundante cena en Noche Buena. Pero ¿de dónde vienen todas estas costumbres que practicamos con tanto entusiasmo cada año?
La Navidad se ha convertido en una fiesta en la que se mezclan las tradiciones de muchos orígenes con el consumismo desatado que, pese al auge del comercio electrónico, sigue atascando las ciudades. Las luces, los árboles, las compras, los mercadillos y las cenas de empresa tal vez no dejan ver el bosque: la Navidad es una fiesta religiosa, en la que los cristianos celebran el nacimiento de Jesús. Aunque, si se investiga un poco más, su origen se pierde en la antigüedad, en las primeras y remotas creencias humanas a las que a lo largo de los siglos se han ido incorporando nuevas tradiciones. La Navidad ha sido desde el Imperio romano una lucha entre elementos religiosos y paganos, entre lo festivo y lo litúrgico, que se prolonga hasta nuestros centros comerciales.
Las fiestas navideñas han evolucionado a través del tiempo. La mayoría de las tradiciones se remontan a hace siglos, y han sido el fruto de la fusión de muchas culturas que el cristianismo adoptó para promover la aceptación de la religión.
Hoy en día es una de las festividades más importantes de la fe católica, que celebra el nacimiento de Jesucristo. Y aunque la fecha exacta no aparece registrada en la Biblia, el 25 de diciembre había sido una fecha con especial significado por celebrarse el solsticio del invierno en el hemisferio norte, y Sexto Julio Africano, el padre de la cronología cristiana, adoptó esta fecha junto con el calendario litúrgico. En esa misma época del año, a mediados de diciembre, se celebraban en la antigua Roma las Saturnales, una fiesta en la que se ofrecían regalos, pero también se intercambiaban los papeles sociales, una mezcla entre nuestra Navidad y el Carnaval.
Los regalos: Los regalos son una de las costumbres más arraigadas. Dicen que simbolizan la prosperidad, dar y recibir proporciona abundancia. También es la forma de transmitir la alegría entre personas queridas por el nacimiento de Jesús.
En cada cultura hay un personaje especial encargado de repartir regalos a los niños, bien sea San Nicolás, Santa Claus, Papá Noel, El Niño Jesús, El Viejito Pascuero o Los Reyes Magos. Uno de los más populares es Santa, y la imagen que vemos de él hoy en día ha ido evolucionando con el paso de los años. San Nicolás era un obispo cristiano de Turquía que solía dejar obsequios en secreto. Su devoción prevaleció por años tanto en la Iglesia Católica como en la Ortodoxa. Y eventualmente lo asociaron a los regalos que recibían los niños en Noche Buena. La imagen del gordito de traje rojo fue una mezcla holandesa con las tradiciones escandinavas que habían llegado a Estados Unidos en 1820.
Arbolito de Navidad: Estos árboles eran utilizados por los paganos en los festivales de invierno durante miles de años. Sus hojas significaban la llegada de la primavera, y al mismo tiempo la cristiandad se expan-día por Europa y los árboles comenzaron a ser usados como símbolo de Navidad. A mediados del siglo XIX la Reina Victoria de Inglaterra decoró su árbol, y cuando el retrato de la familia real apareció en los periódicos de Londres la tradición se volvió popular.
Uvas con las campanadas de año nuevo: En 1909 hubo una abundante cosecha de uvas en España, y para evitar que se perdiera gran parte de los frutos, inventaron este ritual de comerse 12 uvas al sonar de las campanas, una tradición que continúa hasta la fecha.
Los bastones de caramelos: Se dice que nacieron en 1670 en una iglesia que se los entregaba a los niños para que se portaran bien durante la misa, y para dar un sentido religioso los fabricaban en forma de bastón para recordar a los pastores que visitaron al niño Jesús.
Corona de adviento: Esta tradición cristiana que simboliza el transcurso de las cuatro semanas antes del nacimiento de Jesús, tuvo origen hace dos mil años atrás. La época de adviento coincide con los días más cortos y poco luminosos del año, y se dice que la corona era una simbología para ayudar a los agricultores. Las hojas perennes de pino y las velas encendidas significan la persistencia de la vida en mitad del duro invierno.
El relato del pesebre y de los pastores aparece en Lucas; los Reyes Magos, la masacre de los inocentes que se recuerda cada 28 de diciembre y la fuga a Egipto, en Mateo.
El relato de la visita de los magos con sus regalos —un momento conocido como la Epifanía— sólo aparece en el Evangelio de Mateo. La inmensa mayoría de los historiadores considera que Gaspar, Melchor y Baltasar tienen una función muy importante en la tradición cristiana porque, “los reyes que vienen a visitarle son paganos, no judíos, y son los primeros que le reconocen como un descendiente de la estirpe de David, como rey y como Dios”. De hecho los cristianos de Oriente siguen conmemorando la Navidad el 6 ó el 7 de enero. Tiene que ver con las diferencias entre calendario juliano y el gregoriano, pero también con el hecho de que en Oriente se mantuvo durante siglos la Epifanía como el momento clave de esta fiesta.
El viaje de Papá Noel o Santa Claus hasta nuestra Navidad es largo y tortuoso. Los más radicales entre los protestantes, los puritanos, prohibieron la Navidad porque consideraban, tal vez con cierta razón, que era una fiesta que se estaba paganizando. Además, el protestantismo defendía la iconoclastia, estaba en contra de la representación de figuras sagradas, lo que no cuadraba mucho con las tradiciones navideñas. El Parlamento británico prohibió las Navidades en 1644 y no fueron restauradas hasta 1660.
Los puritanos fueron los primeros colonos de América del Norte y se llevaron aquellas costumbres: en Boston también prohibieron las fiestas entre 1659 y 1681. Pero, poco a poco, la Navidad fue renaciendo en el Nuevo Mundo, aunque decidieron buscar su propio camino para diferenciarlas de las fiestas católicas. Así se acordaron de un viejo santo, San Nicolás.
El primer belén aparece en una leyenda: en la noche del 24 de diciembre de 1223, san Francisco de Asís organiza en una cueva del pueblo de Greccio un belén viviente y la figura del niño acaba por convertirse en el verdadero Jesús. Este milagro fue plasmado por Giotto a finales del siglo XIII en uno de los frescos más famosos de la historia del arte.
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