El Hombre que Persiguió al Pistolero de Texas Para que no Pudiera Escapar

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Era un domingo cualquiera para Johnnie Langendorff. Después de desayunar se dirigió a la casa de su novia en Sutherland Springs, un pequeño pueblo de Texas de apenas 400 habitantes, que muy pronto estaría en boca de todos.
Al pasar por la iglesia First Baptist, notó que un vehículo, un Ford Explo-rer de color perlado, tenía el motor encendido. Y un hombre vestido de negro con una pistola se dirigía hacia el este, mientras intercambiaba disparos con otro que portaba un rifle.
El hombre vestido de negro se subió al auto y huyó, mientras que el otro abordó a Langendorff.
“El vecino con el rifle vino a mi camioneta y abrió mi puerta y me dijo: ‘Acaba de disparar a la iglesia’, y entró”, recordó este joven con el cuello tatuado en declaraciones al programa “Good Morning America” de ABC. “Dijo: ‘Síguelo’. así que eso es lo que hice. Simplemente lo seguí”.
Saber que el individuo había disparado en una iglesia fue motivo suficiente para que Langendorff corriera el mayor riesgo de su vida.
Este joven confiesa que no llegó a ver bien al atacante, sólo el tiroteo a las afueras. Junto al vecino, que no ha sido identificado, siguieron al sospechoso a velocidades de hasta 95 millas por hora.
“Lastimó a tantas personas y afectó la vida de tantos”, le dijo Langendorff a KSAT. “¿Por qué no querrías abatirlo?”
Al mismo tiempo, Langendorff llamó al servicio de emergencia del 911 tratando de alertar a la policía de que un hombre armado huía. En ese momento ni él ni su acompañante sabían que el atacante acababa de perpetrar la mayor masacre en la historia de Texas, que ha dejado 26 muertos y numerosos heridos.
Langendorff asegura que no sintió miedo en ese momento. “La situación estaba, en cierto sentido, bajo control y mientras estoy detrás del volante, estoy perfectamente bien”, dijo. Pronto comenzó a ver al sospechoso perder el control de su automóvil, derribó unas señal de tráfico y desde allí golpeó la barandilla y luego una zanja.
El sospechoso se estrelló a unas seis millas de la iglesia, según las autoridades.
Langendorff dijo que detuvo su camioneta a unos 25 metros de donde se estrelló el vehículo del sospechoso para que su pasajero pudiera abrir fuego de forma segura.
La policía dijo que el sospechoso fue encontrado muerto en su vehículo, justo en la frontera entre los condados Wilson y Guadalupe. Las autoridades aún no han determinado si murió por una herida de bala autoinfligida o por un disparo del pasajero de Langendorff.
Langendorff ahora es alabado como un héroe, pero dijo que solo estaba haciendo “lo correcto”. “Realmente no estaba reflexionando sobre eso”, dijo. “Sólo actué para hacer lo que pensé que era lo co-rrecto”.
Lo que se sabe
23 cuerpos fueron hallados dentro de la iglesia y otros dos fuera. Otra persona falleció mientras era transportada al hospital.
Las autoridades locales confirmaron este lunes que el atacante fue herido de bala en dos ocasiones -en la pierna y el torso- por los dos hombres que lo perseguían, pero murió luego de darse un tiro en la cabeza. Se sabe que durante esta persecución, el sospechoso llamó a su padre y le dijo que estaba herido y que no iba a sobrevivir.
Las autoridades identificaron al atacante como Devin Patrick Kelley, un joven blanco de 26 años que sirvió en la Fuerza Aérea estadounidense en una base en Nuevo México, entre los años 2010 y 2014. Fue dado de baja presuntamente por violencia doméstica contra su esposa e hijastro, al que llegó a romperle el cráneo.
Las víctimas, las que fallecieron y las que resultaron heridas, tenían entre 18 meses de nacidas y 77 años de edad.
A las 11:20 de la mañana (hora local) el sospechoso, vestido de negro, fue visto en una estación de gasolina cercana a la iglesia. Momentos después cruzó la calle, salió de su auto y comenzó a disparar. Luego se movió al lado derecho de la iglesia y continuó disparando. Entró y siguió disparando.
Las autoridades aseguraron que el incidente parece haber respondido a un problema familiar que está siendo investigado. El sospechoso había enviado mensajes amenazantes a su suegra, que asistía a esa iglesia, aunque no estuvo en el templo el domingo.
En 2012, el atacante consiguió escapar de una clínica mental y, además, realizó amenazas de muerte a sus superio-res de la Fuerza Aérea.

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