Colombia Abre Nueva era Tras Lograr Acuerdo con las FARC

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Colombia al pare-cer ha logrado pasar una de las páginas más trágicas de su historia reciente. El Gobierno y las FARC culminaron las negociaciones de paz tras casi cuatro años de conversaciones en La Habana, poco más del 7% del tiempo que ha durado el conflicto entre la guerrilla y el Estado. Una guerra camino ya del olvido después de 52 años, cerca de ocho millones de víctimas, 220.000 muertos, 45.000 desaparecido, despla-zados… Con el anuncio oficial del acuerdo final, previsto para las seis de la tarde del miércoles en Colombia, solo quedaría la firma definitiva y la refrendación de lo pactado en un ple-biscito para afrontar un reto descomunal: la construcción de la paz.
El fin de las ne-gociaciones de la última confrontación de la Guerra Fría del mundo se comenzó a conocer por Twitter. “El día se acerca” se leía en un mensaje difundido la noche del martes desde sendas cuentas del Alto Comisionado para la Paz y las  FARC.
El texto acompañaba una foto en la que se mostraba a los nego-ciadores sonrientes. Ya está, fue la sensación. El optimismo se propagó y acto seguido fue sacudido por un halo de prudencia. Extraoficialmente, fuentes de ambos lados aseguraban que las negociaciones habían concluido. Sin embargo, quedaban algunos detalles técnicos, relativos sobre todo a la redacción del texto, por concretarse. En ningún caso, aseguraban estas fuentes, los flecos pendientes ponían en peligro el acuerdo. Solo pedían esperar para hacerlo oficial. En la mañana del miércoles, el presidente, Juan Ma-nuel Santos, aseguró: “Hoy espero darles una noticia histórica y muy importante al país”. El mandatario tenía previsto dirigirse al país a última hora de la tarde, en cuanto los negociadores anunciasen el acuerdo en La Habana.
Solventado el apartado de justicia y acordado el cese bilateral del fuego, el final de la guerra, faltaba por negociar las condiciones de la amnistía de los guerrilleros, su futura participación en política y cómo se abordaría su reincorporación a la vida civil.
A falta de conocerse oficialmente el contenido de lo acordado, varias fuentes de lado y lado confirmaron que la amnistía de los gue-rrilleros solo se producirá después de que se celebre el plebiscito.
La consulta a la que se comprometió Santos ha marcado los últimos días de las negociaciones. La urgencia del man-datario no era baladí. El presidente necesitaba tener el acuerdo definitivo para llevarlo al Congreso y poder convocar, pre-visiblemente la próxima semana, el referéndum de los acuerdos.

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