Alimentos que no Deberías Nunca Calentar en el Horno Microondas

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Riesgo de explosión, alteraciones de textura, proliferación de bacterias… Aunque el microondas nos resulta muy práctico en el día a día, existen alimentos que no debemos calentar en él, como explica Sandrine Simon, nutricionista e ingeniera biomédica y de materiales.
Huevos: Nunca pruebes a calentar huevos con cáscara en el microondas: ¡podrían explotar! Esto se debe al funcionamiento del microondas, que consiste en agitar las moléculas de agua para aumentar su temperatura. Por esta razón, podemos calentar de forma segura los alimentos con cierta proporción de agua. Sin embargo, «el peligro está en aquellos alimentos envueltos en una membrana que impide que se evapore el agua», señala la nutricionista.
Por ello, nunca hay que meter huevos con cáscara en el microondas.
Fruta y verdura de piel gruesa: Por la misma razón que los huevos, la fruta y verdura de piel gruesa (tomates, papas, manzanas, calabazas, etcétera) puede explotar en el microondas. Así pues, «hay que pelarla, cortarla en trozos o pincharla para que se libere el vapor», aconseja la experta.
Salchichas: Si decides asar salchichas en el microondas, también existe riesgo de que exploten por acumulación de vapor de agua. «Hay que coger la costumbre de pincharlas antes de calentarlas», explica Simon.
Moluscos: Nunca hay que calentar marisco ni caracoles en el microondas, pues, como señala la ingeniera, no solo pueden explotar, sino que puede salpicar agua hirviendo al sacarlos.
Agua: Calentar agua en el microondas puede ser peligroso, ya que puedes quemarte. «En principio, el agua debería evaporarse, pero en el microondas se calienta tan rápido que puede alcanzar una temperatura extrema manteniéndose líquida», explica la nutricionista. Por ello, el agua puede evaporarse instantáneamente cuando termina el microondas, salpicarte y quemarte. ¡Mucho ojo con esto!
Leche infantil: Si calientas leche infantil en el microondas, deberás comprobar que no haya partes que quemen. ¿Por qué? Según explica Sandrine Simon, «el microondas no calienta de manera uniforme, es decir, algunas zonas se quedan frías mientras que otras se calientan mucho».
Para esteri-lizar la leche, esto supone un problema. Para solucionarlo, la nutricionista recomienda ir moviendo la leche a intervalos regulares para que todas las partes reciban un mínimo de calor. Luego, esperaremos un poco antes de servirla para no quemarnos.
Especias: Evita calentar comidas muy condimentadas en el microondas, ya que los sabores acabarán alterándose. «Una parte se volatilizará y, al abrir el microondas, todo el olor nos vendrá de golpe a la cara», explica la especialista. En el caso de las comidas condimentadas, es preferible calentarlas a fuego lento en un cazo para conservar los sabores.
Carnes: Descongelar carne en el microondas no es la mejor opción por va-rias razones. En primer lugar, como el microondas no calienta uniformemente, algunas partes permanecerán frías. «En las zonas sin calentar, pueden proli-ferar bacterias. Nunca hay que comer carne descongelada sin más en el microondas», avisa nuestra nutricionista. Especial cuidado debemos tener con el pollo, por su conocido riesgo de desa-rrollo de bacterias. Por otra parte, la textura de la carne cocinada en el microondas puede quedar poco apetecible: dura por dentro y blanda por fuera. Ten en cuenta además que la sal seca aún más la carne.
Atún en lata: ¡Ni se te ocurra meter una lata de atún en el microondas! En principio, no se debe introducir ningún objeto metálico. «Se trata de un material conductor, por lo que altera el campo electromagnético, pudiendo averiar el microondas», explica Simon. Tampoco debe encenderse vacío.
Comida en envases de plástico: Cuando vayas a calentar comida precocinada en una bandeja de plástico, no te olvides de pinchar el envoltorio que la cubre para que no explote. «También hay que comprobar que la bandeja sea apta para microondas.
En ningún caso la bandeja debe abombarse al calentarse en el microondas, pues, de lo contrario, es posible que algunos componentes plásticos (ftalatos, bisfenol A, etc.) hayan pasado del envase a la comida», explica Sandrine Simon.

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